El manual de reformas de un piso en ruinas | El método científico y estrategias de investigación en Psicología
📌 Ficha Técnica y Guía de Repaso
Asignatura: Fundamentos de investigación
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Glosario de Términos
Fundamentos de investigación
Tema 1: El método científico y estrategias de investigación en Psicología
Causa: Elemento o factor antecedente introducido, manipulado o seleccionado en un estudio para evaluar el efecto que produce en la variable dependiente.
Niveles de la variable independiente: Diferentes valores, dosis o condiciones específicas (como tasas de alcoholemia de 0, 0,25 y 0,50 mg/l) que el investigador asigna deliberadamente para comparar sus efectos.
Manipulación intencional: Acción directa y controlada del investigador de introducir y hacer variar la variable independiente en el momento oportuno antes de medir la variable dependiente.
Variable predictora: Denominación alternativa dada a la variable independiente en el contexto de las investigaciones no manipulativas o correlacionales para indicar que se utiliza para pronosticar una variable criterio.
Tratamiento: Denominación específica dada a la variable independiente cuando esta consiste en una intervención o condición particular administrada a los grupos en un experimento o cuasiexperimento.
Efecto: Fenómeno, conducta o respuesta observada y registrada en los participantes que varía como resultado de los cambios o niveles introducidos en la variable independiente.
Variable criterio o pronóstico: Denominación alternativa de la variable dependiente en investigaciones no manipulativas que representa el resultado o dimensión que se pretende predecir o evaluar.
Covariación: Variación concomitante o asociación sistemática observada entre las modificaciones de la variable independiente y las respuestas registradas en la variable dependiente.
Medida de efectos: Registro cuantitativo u operativizado (como tiempos de reacción o puntuaciones en tests) empleado para evaluar las variaciones de la variable dependiente tras la aplicación de la VI.
Contigüidad temporal antecedente-consecuente: Condición en la cual la medición de la variable dependiente ocurre posteriormente a la introducción de la VI, garantizando la secuencia temporal requerida para estudiar causalidad.
Fuente de contaminación / Explicación alternativa: Factor ajeno al objetivo central del estudio cuya influencia no controlada puede alterar los resultados y confundirse con el verdadero efecto de la variable independiente.
Control experimental: Conjunto de procedimientos y técnicas dirigidos a neutralizar, eliminar o mantener constantes las posibles variables extrañas que amenazan la validez de los resultados.
Técnica de constancia: Procedimiento de control experimental consistente en mantener fijado en un único valor uniforme una variable extraña para todos los grupos y participantes durante la investigación.
Asignación aleatoria: Procedimiento de distribución al azar de los sujetos a los grupos experimentales para repartir de forma equilibrada las diferencias individuales y posibles variables extrañas.
Equivalencia inicial de los grupos: Condición en la que los grupos de estudio se presentan como homogéneos o comparables en sus características previas, antes de aplicar las condiciones experimentales.
Variables organísmicas: Características biológicas o intrínsecas a la propia naturaleza del individuo (como la edad o el sexo) que no pueden ser manipuladas intencionalmente por el investigador.
Historia vital de los participantes: Conjunto de experiencias, circunstancias o eventos sufridos o poseídos por los sujetos (como el nivel formativo o tener un hijo con discapacidad) que se utilizan para agruparlos sin manipulación.
Selección de valores: Procedimiento de selección de los participantes en función de que posean de forma previa e inherente una modalidad o característica determinada necesaria para el estudio.
Comparación de grupos naturales: Estrategia de investigación no manipulativa basada en comparar la variable criterio entre grupos de sujetos clasificados según atributos o características ya existentes.
Imposibilidad de asignación aleatoria: Limitación metodológica inherente a las variables asignadas que impide distribuir al azar a los participantes a las condiciones, impidiendo garantizar su equivalencia inicial.
Operativización de variables: Proceso de traducir un concepto o característica en indicadores observables y medibles que permitan asignarle valores cuantitativos o cualitativos precisos.
Instrumentos de medida: Dispositivos estandarizados, tests o cuestionarios validados que permiten evaluar y cuantificar objetivamente la presencia o magnitud de una variable en los sujetos.
Valores o modalidades de una variable: Conjunto de categorías, estados o puntuaciones numéricas alternativas (al menos dos) que puede adoptar una variable en el proceso de evaluación.
Registro sistemático: Planificación rigurosa de la recogida de observaciones y datos para garantizar que las mediciones obtenidas sean objetivas, precisas y fiables.
Medición empírica: Asignación sistemática de valores numéricos o categóricos a las características observadas en los fenómenos de acuerdo a reglas objetivas establecidas.
Hipótesis científica: Proposición o afirmación tentativa y contrastable sobre la relación esperada entre dos o más variables, derivada formalmente de un marco teórico.
Deducción de hipótesis: Proceso de razonamiento lógico mediante el cual se extraen predicciones concretas y derivaciones de una teoría general para ser puestas a prueba.
Contrastación empírica: Sometimiento a prueba de las hipótesis elaboradas mediante la realización de un estudio de investigación y la recopilación sistemática de datos empíricos.
Respaldo o refutación de hipótesis: Resultado de la investigación donde la concordancia de los datos fortalece la hipótesis/teoría o su discrepancia exige la revisión del planteamiento teórico.
Verdad parcial y provisional: Principio metodológico según el cual la confirmación empírica de una hipótesis nunca demuestra de forma absoluta una teoría, sino que la sostiene temporalmente.
Concepto abstracto: Término teórico de alto nivel de abstracción (como inteligencia, ansiedad o creatividad) que no puede observarse de forma directa en la realidad.
Definición operacional / operativa: Conjunto de operaciones, procedimientos o instrumentos específicos empleados para medir e identificar empíricamente la presencia de un constructo.
Inferencias a partir de datos: Proceso deductivo mediante el cual se concluye la presencia o grado de un constructo no observable mediante la evaluación de sus manifestaciones conductuales o empíricas.
Definición conceptual: Delimitación teórica del significado de un constructo elaborada frecuentemente mediante su interrelación con otros términos o constructos teóricos.
Pruebas o baterías estandarizadas: Instrumentos psicológicos validados (como el test TTCT de Torrance) diseñados específicamente para medir y evaluar empíricamente la magnitud de un constructo.
Inducción: Estrategia de razonamiento empírico consistente en extraer conclusiones generales o leyes a partir de la observación reiterada de datos o hechos particulares.
Deducción: Estrategia de razonamiento lógico mediante la cual una conclusión o predicción se deriva necesariamente de premisas o teorías aceptadas.
Ciclo investigador: Estructura circular, dinámica y sistemática del proceso de investigación formada por fases interdependientes desde la teoría hasta la obtención de conclusiones.
Replicabilidad / Replicación: Condición del método científico mediante la cual los procedimientos y resultados se hacen públicos para ser repetidos y sometidos a evaluación crítica por otros investigadores.
Principio de parsimonia / Navaja de Ockham: Criterio metodológico que establece que ante dos teorías con la misma capacidad explicativa debe preferirse la más simple o con menor número de supuestos.
Experimentación / Método experimental: Estrategia cuantitativa basada en la manipulación directa de la VI, control estricto de VE y asignación aleatoria para establecer relaciones de causalidad.
Cuasiexperimento: Estrategia manipulativa aplicada en contextos reales en la que no es posible asignar aleatoriamente los sujetos a los grupos, limitando el control experimental estricto.
Estudio ex post facto: Estrategia cuantitativa no manipulativa encaminada al análisis de relaciones de asociación o funcionales entre variables de selección de valores sin intervención directa.
Estudio de encuesta: Estrategia cuantitativa no manipulativa orientada a la descripción precisa y representativa de características, opiniones o actitudes de una población mediante muestras.
Estudio observacional: Estrategia cuantitativa no manipulativa centrada en el registro sistemático y riguroso de la conducta espontánea en su contexto natural.
Investigación cualitativa: Aproximación metodológica de carácter inductivo e interpretativo que busca comprender la realidad compleja desde diseños emergentes e interactivos.
Método mixto / Aproximación multimétodo: Integración o combinación sistemática de estrategias cuantitativas y cualitativas (o experimentales y no manipulativas) para abordar de forma integral un problema de estudio.
Contenido estructurado: Resumen técnico para examen + Lectura conceptual en tono cebra + Test de autoevaluación.
Ruinas, gotelé y paredes maestras
Llevas tres días oliendo a moho del siglo pasado, concretamente 1974. Está arrancando a martillazos el gotelé de un piso heredado de un tío segundo.
El piso se cae a pedazos. Hay grietas que parecen el mapa de carreteras de Castilla-La Mancha. Las tuberías cantan ópera cada vez que el vecino del tercero tira de la cadena. A
Y ahí estás tú. En chanclas. Contemplando un tabique sospechoso con una maza en la mano.
Tienes dos opciones. La primera es darle un mazazo a ciegas para ver si entra más luz en la cocina. Si el tabique es una pared maestra, el techo se te cae encima. Te parte las costillas. La realidad te demuestra de forma empírica y violenta que tu idea era una mierda.
La segunda opción es intentar poner orden en la miseria mediante un procedimiento empírico, sistemático y controlado.
O sea, hacer ciencia. Mides. Analizas la estructura. Detectas si esa pared aguanta el peso o si solo oculta una roza de electricidad chapucera.
Plantear una investigación no es más que reformar una ruina sin que el edificio te sepulte vivo. Manipular una variable de forma deliberada, como tirar abajo ese tabique para medir el impacto en el espacio, sin un diseño previo que controle las variables extrañas, no te convierte en un investigador audaz.
Te convierte en un tío aplastado bajo tres toneladas de escombro.
Así que hoy he decidido ponerme el casco de obra para enseñarte a tirar tabiques conceptuales sin terminar aplastado.
Bienvenidos a Diario de una Cebra. Si te preguntas por qué huelo a yeso rancio es porque en cada episodio elijo un personaje distinto.
Hoy toca el de albañil frustrado.
Un truquillo que de momento funciona y me hace ir aprobando asignaturas sin hincar los codos varias horas al día.
Hoy vamos a meternos en el barro del primer tema de Fundamentos de Investigación a ver si conseguimos entenderlo sin acabar en coma por aburrimiento académico.
Vamos a demoler este piso heredado de los años 70 sin morir aplastado.
A este piso le vamos a llamar metodología.
Para evitar que el techo nos aplaste, revisaremos la jerarquía entre método, diseño y técnica. Veremos cómo apuntalar una teoría científica evaluando su coherencia lógica, su parsimonia y su fertilidad.
Traduciremos constructos abstractos en cosas medibles mediante la operativización.
Y enfrentaremos la metodología cuantitativa con la cualitativa, comparando las estrategias manipulativas —donde controlamos la variable independiente, la dependiente y las variables extrañas— con las estrategias no manipulativas basadas en variables de selección de valores, variables predictoras y variables criterio.
Si estudias Fundamentos de Investigación en Psicología en la UNED, esto te salvará del sopor del manual.
Ponte el casco. Empezamos la obra.
Tirar tabiques a ciegas sin mirar los planos | Método científico y razonamiento
Mira el suelo de terrazo. Está abombado. Tienes una fuga bajo las baldosas.
La tentación de coger el cincel y picar donde te dice tu intuición es enorme.
Pero si trabajas así, romperás la tubería general de la finca y terminarás pagando la derrama de la comunidad.
El método científico es, en esencia, la diferencia entre ser un reformista con plano arquitectónico o un cuñado borracho con una maza.
Es un procedimiento general que no se basa en tus pálpitos.
Se define por cuatro propiedades inflexibles.
Primero, es empírico, porque se mancha las manos observando los hechos concretos, no especulando sobre dónde crees que pasa el gas.
Segundo, es sistemático y controlado, porque requiere un plan de obra riguroso para aislar el ruido del entorno y evitar que una corriente de aire altere tus mediciones.
Tercero, es crítico. Esto significa que la obra es pública y revisable. Cualquier arquitecto externo puede venir a examinar tu alicatado y decirte a la cara que la pared está torcida.
Y cuarto, debe ser reproducible, es decir que cualquier otro como tú que herede un piso como el tuyo debe ser capaz de reformarlo siguiendo la misma metodología que has seguido tú
Para avanzar en esta ruina no basta con mirar. Hay que saber pensar. Si ves caer tres azulejos del baño y concluyes que todo el alicatado de España está pegado con saliva, estás usando el método inductivo.
Partes de observaciones particulares para inferir una ley general. Funciona regular.
En cambio, si conoces la ley de la gravedad y la degradación del cemento cola, deduces lógicamente que el azulejo terminará estrellándose contra el bidet. Eso es deducción.
En Psicología nos dicen que usemos el método hipotético-deductivo, que es un baile de ida y vuelta. De la teoría general sobre cómo se derrumban los edificios deduces una hipótesis concreta.
Por ejemplo: si elimino este tabique, la viga cederá tres milímetros. Luego haces la prueba empírica. Si los datos coinciden con tu predicción, la teoría se fortalece.
Si en lugar de desplazarse solo tus 3 mm, el techo se agrieta, la teoría se debilita.
Ojo con esto para el examen: los datos nunca demuestran que una teoría sea una verdad absoluta. Solo generan certidumbres provisionales. Tu reforma aguantará hasta que venga una inspección más rigurosa a ponerla a prueba.
El problema es que en la ciencia moderna hay mucho chapuzas con prisa por vender el piso.
Aquí volvemos sobre concepto de replicabilidad.
Si tu método es científico, cualquiera debería poder seguir tus mismos pasos en su propia obra y obtener exactamente el mismo resultado.
Pues bien, en 2015, la Open Science Collaboration decidió comprobar la solidez de la literatura científica.
Replicaron cien experimentos publicados en revistas de altísimo impacto. En los estudios originales, el noventa por ciento mostrababan resultados estadísticamente significativos. ¿Sabes cuántos se sostuvieron al repetir la obra con el mismo rigor?
Un ridículo treinta y seis por ciento. El resto eran castillos de naipes metodológicos sosteniéndose con cinta aislante. Si no trabajas con rigor sistemático, no estás haciendo ciencia; estás haciendo una chapuza que se vendrá abajo en cuanto alguien cuelgue el primer cuadro.
Las instrucciones de IKEA que nadie lee pero todos critican | ¿Qué es una teoría científica? y otros términos relacionados
Cuando dices en la obra «en teoría la tubería no debería perder agua», lo que estás diciendo realmente es que no tienes ni puta idea de qué va a pasar cuando abras la llave de paso.
En la calle, «teoría» equivale a especulación barata. En ciencia, una teoría científica es algo completamente distinto.
Kerlinger, en 1985, la definió con precisión milimétrica. Una teoría es un entramado lógico de constructos, definiciones y proposiciones interrelacionadas que presenta una visión sistemática de los fenómenos.
Su objetivo no es consolarte. Es especificar relaciones entre variables para explicar y predecir la realidad.
Si la teoría falla, el edificio colapsa. Para saber si tu plano teórico vale algo, tienes que exigirle seis cualidades.
Primero, coherencia lógica: sus afirmaciones no pueden contradecirse entre sí.
Segundo, susceptibilidad de prueba: de nada sirve un plano muy mono si no puedes derivar hipótesis contrastables sobre el terreno.
Tercero, capacidad explicativa y predictiva.
Cuarto, alcance: cuanto mayor sea la diversidad de ruinas que logre explicar tu teoría, más útil será.
Quinto, fertilidad: su capacidad para generar nuevas preguntas y no dejarte atascado en el mismo tabique.
Y sexto, como no: la simplicidad o principio de parsimonia. También conocida como la puñetea navaja de Ockham.
Si dos teorías explican igual de bien por qué se cae el falso techo del salón, quédate con la que requiera menos movidas raras. La explicación más sencilla suele ser la correcta.
Y digo puñetera, porque en la vida diaria todos olvidan que Fray Guillermo de Ockham dejó muy claro que las dos teorías debían compararse en igualdad de condiciones. Pero l holgazanería social nos ha hecho simplificar las palabras originales:
En su origen el principio de parsimonia venía a decir que, en igualdad de condiciones, la solución más simple es la mas probable. O dicho de otro modo como pone la Wikipedia, que ya nadie parece leer porque somos unos holgazanes y nos tragamos lo primero que nos dice la IA:
Cuando se ofrecen dos o más explicaciones de un fenómeno, es preferible la explicación completa más simple; es decir, no deben multiplicarse las entidades sin necesidad.
Eso es lo que Fray Guillermo dijo. Nosotros hemos quitado lo de igualdad de condiciones y lo de completa.
Así que cuando algo no da pereza, sacamos la navaja de Ockham y le decimos al de enfrente que se calle y deje de darnos la chapa. Que la solución más simple es la correcta. Y nos quedamnos tan anchos.
Esto no entrará en el examen, así que lo puedes borrar, pero antes de volver al tema 1 de Fundamentos de Investigación, es de justicia mencionar a un colega franciscano de la misma época que Fray Guillermo, Walter de Chatton. Walter nos dejó su anti navaja de Ockham que decía:
«Si tres cosas no son suficientes para verificar una proposición afirmativa sobre las cosas, debe añadirse una cuarta, y así sucesivamente”
¿Adivinas cuál de los dos principios escoge un cerebro tacaño que odia consumir energía en algo que no sea su propia supervivencia?
Así ha ido simplificándose el principio de parsimonia hasta convertirse en esa frase que usamos cuando no nos interesa indagar en la causa de las cosas.
Fin del inciso filosófico. Si quieres saber más, hay un capítulo del blof y del podcast en el que te cuento aquella vez que destrocé una estantería de Ikea por caer en la trampa de usar la versión simplificada de la navaja que ha llegado a nuestros días
Ahora sigamos con nuestro temario.
Para entender cómo opera una teoría, mira lo que hizo Leon Festinger en 1957 con la disonancia cognitiva.
Su teoría, como ya debería de saber sostiene que la incoherencia entre lo que piensas y lo que haces genera un estrés fisiológico que te obliga a cambiar de idea para no colapsar.
Dos años después, en 1959, Festinger y Carlsmith hicieron un experimento para apoyar su teoría que ya vimos en la asignatura de Psicología Social.
Pusieron a un grupo de estudiantes a mover clavijas de madera durante una hora entera. Una tarea soporífera.
Al terminar, les pagaron para que mintieran a los siguientes participantes y les dijeran que la tarea era divertidísima. A unos les pagaron veinte dólares. A otros, solo un dólar.
¿Quiénes terminaron creyéndose su propia mentira y afirmando días después que mover clavijas mola? Los de un dólar.
Cobrar veinte dólares justificaba de sobra haber mentido. No había tensión.
Pero cobrar un mísero dólar por hacer el ridículo creaba una disonancia insoportable.
Para reducir el malestar psicológico, su cerebro tuvo que modificar la creencia original y convencerse de que las clavijas eran apasionantes. La teoría había queddo demostrada
Aquí aparece un problema técnico inevitable: no puedes medir el malestar mental ni la creatividad con un metro de carpintero.
Y todo poque son constructos: Conceptos abstractos que no tienen un referente empírico directo en la realidad. La ansiedad, la inteligencia o la creatividad no se ven. Se infieren. Para poder trabajar con un constructo necesitas ejecutar un acto sagrado en metodología: la operativización.
Operativizar es definir un constructo a través de las operaciones concretas que te permiten medirlo.
Torrance lo clavó en 1966 cuando diseñó sus pruebas de pensamiento creativo, el TTCT, transformando una idea etérea en puntuaciones observables.
Al operativizar, conviertes la abstracción en variables.
Una variable es simplemente una característica observable que puede tomar al menos dos valores distintos.
Puede ser el nivel de estrés o los miligramos de alcohol. Solo cuando transformas tu constructo abstracto en una variable medible, es decir, cuando operativizas, puedes empezar a poner a prueba tus hipótesis sin que la realidad te tumbe el tabique en la cara.
El plano, la paleta y el nivel de burbuja | MÉTODOS, DISEÑOS Y TÉCNICAS: CLARIFICACIÓN DE CONCEPTOS
Tener un capazo lleno de herramientas oxidadas tirado en mitad del salón no te convierte en oficial de primera.
La mitad de los fracasos en esta obra ocurren por confundir el plano general con la maza que usas para picar.
Por eso en metodología existe una jerarquía inclusiva donde los conceptos encajan unos dentro de otros como muñecas rusas llenas de polvo de ladrillo.
En la cumbre está el método. El método es tu estrategia general de reforma. Condiciona todo el proceso para mantener la coherencia. Si decides hacer una intervención integral, esa decisión determina cómo vas a encarar cada habitáculo de la casa. No es lo mismo reformar todo que limitarte a pintar las paredes
Un paso más abajo, en un punto intermedio, se sitúa el diseño.
Arnau, en 1990, lo definió con maestría: es un plan estructurado de acción.
Es el boceto previo a mancharte las manos donde tomas las decisiones de procedimiento para recoger datos relevantes.
El término tiene doble cara. Actúa como verbo, porque es la tarea activa de planificar antes de picar.
Y actúa como función denominativa, porque le pone la etiqueta formal a tu chapuza, como cuando dices que vas a hacer un «diseño experimental de dos grupos aleatorios» en vez de admitir que vas a tirar la pared del pasillo.
Abajo del todo están las técnicas. Moreno, en 1983, aclaró que las técnicas son los dispositivos auxiliares, los procedimientos específicos para resolver etapas particulares.
La relación entre técnica y método es de parte-todo. La técnica es la herramienta concreta. La maza, el nivel de burbuja o la cinta métrica.
Puedes usar la misma técnica de recogida de datos, como un cuestionario, en métodos completamente distintos, igual que usas el mismo martillo para colgar un cuadro de la abuela o para destrozar el tabique del baño.
Pero claro, de nada sirve tener herramientas si no sabes clasificar los escombros que vas sacando. Para medir tus variables necesitas entender las cuatro escalas de medida.
La primera es la escala nominal. Aquí solo clasificas por cualidad, en categorías de igualdad o diferencia. Como separar los tipos de ladrillo de la obra: hueco, macizo o refractario. Un ladrillo macizo no es «más ladrillo» que uno hueco. Solo son distintos.
La segunda es la escala ordinal. Añade un orden de magnitud entre las categorías. Piensa en la calidad del azulejo que vas a poner en la cocina: gama baja, media o de lujo.
Sabes que la gama alta es superior a la media, pero no puedes calcular con precisión matemática cuánta distancia de calidad exacta hay entre el azulejo barato de oferta y el de diseño italiano.
La tercera es la escala de intervalo.
Aquí las distancias entre los valores son exactamente iguales.
El ejemplo perfecto es el termostato de la caldera. La diferencia de temperatura entre veinte y treinta grados es idéntica a la que hay entre treinta y cuarenta.
Pero cuidado con el examen, en la escala de intervalo, el cero es arbitrario. Si la caldera marca cero grados, no significa que el calor haya dejado de existir en el universo. Solo significa que te vas a congelar la calva.
La cuarta y más potente es la escala de razón. Tiene distancias iguales pero añade un cero absoluto.
El cero representa la ausencia total de la propiedad. Mide la presión del agua en tus tuberías en bares. Si el manómetro marca cero bares, significa que no hay presión. Ni una triste gota. Ausencia absoluta.
La física de materiales frente al arte del diseño vanguardista | LA INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA Y LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
Después de haber dejado claro el tema de las escalas y la jerarquía método, diseño, técnica, ponerte a picar en este piso heredado te obliga a elegir entre dos formas de entender el desastre.
O te comportas como un calculista de estructuras obsesivo, o como un decorador postmoderno con ataques de pánico. Es la diferencia entre la metodología cuantitativa y la cualitativa.
Si eliges la vía cuantitativa, tus raíces están en el positivismo que inauguró Auguste Comte allá por 1830. Para un positivista, el piso es una realidad única, fría y concreta.
Tu trabajo consiste en calcular la resistencia del hormigón, medir la inclinación del suelo con un nivel láser y aplicar el método hipotético-deductivo sin involucrar tus sentimientos por el gotelé.
El investigador cuantitativo busca leyes generales para explicar el mundo.
Pretende mantenerse imparcial, distante e invulnerable. Diseña la obra de forma rígida antes de dar el primer martillazo y analiza los escombros mediante pruebas estadísticas para confirmar si la pared se cae por culpa de la gravedad o de la humedad.
Pero la realidad de un piso de los años setenta suele reírse de tu nivel láser.
Así que ahí entra la aproximación cualitativa, cimentada en el constructivismo y la fenomenología.
Aquí la premisa cambia por completo: no existe una sola realidad objetiva.
La realidad es múltiple y se construye en la interacción entre el sujeto que mira y la ruina que observa.
Al investigador cualitativo no le importa cuántos kilos pesa un ladrillo.
Le interesa comprender por qué el dueño anterior decidió alicatar el baño completo en verde aguacate y qué significado psicológico tiene eso para los vecinos.
Por eso la metodología cualitativa trabaja mediante el método inductivo.
La herramienta de medida no es un instrumento de laboratorio; eres tú manchándote de yeso.
No partes de un plano cerrado. Utilizas lo que se conoce como diseño emergente.
El plan de obra no se decide el primer día en la oficina de licencias. Se va construyendo a medida que avanzas, picando una esquina, descubriendo una tubería que no figuraba en ninguna parte y adaptando tu pregunta a los hallazgos que escupe la pared.
Aquí es donde Thomas Kuhn nos refresca la memoria con su concepto de paradigma de 1962.
En periodos de ciencia normal, la comunidad de albañiles trabaja tranquila bajo las reglas de un paradigma aceptado. Todos asumen que las tuberías van por el suelo y las rozas por la pared.
Pero cuando el sótano se inunda de agua negra y el plano oficial falla, el paradigma colapsa. Surge la ciencia revolucionaria. Tu plan estructurado se va a la basura y no te queda más remedio que abrazar el diseño emergente para no perecer ahogado en la inmundicia.
En la Psicología actual, la vieja guerra entre medir la resistencia del hormigón o interpretar el color de la pintura ha quedado obsoleta. Hoy sabemos que para rehabilitar la ruina de la mente humana necesitas una aproximación multimétodo. Mides la resistencia de las vigas con rigor cuantitativo, pero hablas con el fontanero para entender el caos desde la perspectiva cualitativa. Si solo usas la maza, te cae el techo; si solo filosofas sobre la estética del escombro, no tienes dónde dormir.
Romper la tubería tú mismo vs esperar a que la rompa el vecino | INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA: ESTRATEGIAS MANIPULATIVAS Y ESTRATEGIAS NO MANIPULATIVAS
Ahora que sabemos la diferencia entre investigación cuantitativa y cualitativa, vamos a ver la diferencia entre estrategias manipulativas y no manipulativas en la investigación cuantitativa.
Para saber si una humedad la provoca tu grifo o el retrete del vecino de arriba, necesitas aislar la causa.
John Stuart Mill lo dejó claro en el siglo XIX. Para afirmar que la causa A produce el efecto B, exiges tres condiciones: que la causa preceda al efecto, que ambas variables covaríen juntas y que descartes cualquier explicación alternativa. Si te falta una sola condición, estás especulando.
En la experimentación pura usas una estrategia manipulativa.
Tú tienes el control de la llave de paso. Introduces de forma intencional la Variable Independiente, que es la causa, y modificas sus niveles. Por ejemplo, abres la llave a tres presiones distintas: cero, medio caudal y caudal máximo. Después mides la Variable Dependiente, el efecto, registrando los litros de agua recogidos en el cubo.
Para evitar que una corriente de aire altere el chorro, aplicas técnicas de control. Usas la constancia para mantener la temperatura ambiente fija a veinte grados. O recurres a la asignación aleatoria. Repartes a los participantes por sorteo entre diferentes pisos para que las manías de cada vecino se equilibren entre los grupos. Si usas grupos diferentes, tienes un diseño intersujetos.
Pero este piso en ruinas de hoy no es un laboratorio higienizado precisamente.
Y es que a veces necesitas investigar en una comunidad de vecinos real donde no te dejan sortear a la gente aleatoriamente.
Ahí entran los cuasiexperimentos, sistematizados por Campbell y Stanley en 1963 y por Shadish en 2002.
Tienes manipulación de la Variable Independiente y tienes grupos de control. Pero te falta la asignación aleatoria.
Los vecinos ya están agrupados en sus pisos de origen. Al no garantizar la equivalencia inicial de los grupos, aparecen variables extrañas sin controlar.
El del segundo puede ser un gamberro que patea las tuberías, contaminando los datos y arruinando tu conclusión causal.
¿Qué ocurre si la variable que te interesa no se puede manipular? Piensa en la edad del inmueble, el nivel de ingresos del propietario o sus divorcios previos. No puedes provocar un divorcio por vía experimental para ver si descuida el alicatado del baño. Es ilegal, inmoral e imposible. En las estrategias no manipulativas trabajamos con variables de selección de valores.
Aquí la nomenclatura cambia así que acuérdate para el examen.
A la Variable Independiente la denominamos Variable Predictora.
A la Variable Dependiente la llamamos Variable Criterio o pronóstico.
No provocamos el fenómeno y seleccionamos a los sujetos según las características que ya poseen.
De este planteamiento surgen tres tipos de investigación.
Si buscas analizar la relación entre variables que ya han ocurrido de forma natural, realizas un estudio ex post facto. Mides covariación entre el número de derramas y el estrés del propietario, pero no puedes demostrar causalidad.
Si lo que buscas es describir las opiniones sobre la junta de propietarios mediante un cuestionario a una muestra representativa, aplicas un estudio de encuesta. Y si te sientas en el portal a registrar en silencio la conducta espontánea de los vecinos sin alterar su entorno, estás haciendo un estudio observacional.
Contratar al fontanero y al decorador el mismo día | La aproximación multimétodo
Llegados a este punto de la obra, te das cuenta del problema.
Si solo contratas al calculista de estructuras con su nivel láser para aplicar rigor cuantitativo, obtendrás un informe impecable sobre la resistencia del hormigón. El tipo no hablará con nadie. Ignorará por qué la vecina del segundo le echa la culpa de las humedades al fantasma de su difunto perro.
En cambio, si solo contratas a una decoradora holística para aplicar un enfoque cualitativo, te hará un taller participativo sobre las emociones del espacio y elegirá una paleta de colores preciosa. Todo genial, hasta que abras el grifo y la presión de la caldera os mande a los dos al hospital.
Durante décadas, los metodólogos se comportaron como gremios de obra enemistados. Los positivistas decían que medir era lo único científico. Los constructivistas respondían que la realidad era una interpretación subjetiva. Un debate absurdo sobre galgos o podencos mientras la casa se caía a pedazos.
Por suerte, hoy sabemos que la psicología aplicada exige pragmatismo.
Tashakkori y Teddlie lo dejaron claro en 2003.
Si quieres rehabilitar una ruina compleja, necesitas la aproximación multimétodo. O lo que León y Montero sintetizaron en 2015: el uso del método mixto.
Se trata de hacer convivir la estrategia cuantitativa y la cualitativa sin que se tiren los trastos a la cabeza.
Piensa cómo aplicamos esto en la reforma de hoy.
Primero aplicas un diseño cualitativo. Te sientas en la escalera, escuchas a los vecinos y haces una pequeña etnografía del edificio. Descubres que el problema de las tuberías no es solo un fallo de cálculo en la presión en bares. Es un conflicto vecinal de 1982. Esa información cualitativa te permite ajustar la pregunta de investigación y diseñar una intervención cuantitativa mucho más fina.
Luego entras con el cronómetro, mides los caudales de agua y analizas los datos con estadística rigurosa.
Usar un diseño cuali-cuantitativo no es ser tibio. Es ser listo. Es aprovechar la exploración profunda del contexto para no diseñar un experimento ridículo en un laboratorio que nadie habita. Como señalaron Delgado y Montero en 2006, la psicología cometió el error de acomplejarse y fetichizar el número para parecer una ciencia dura. Hoy, autores como Mertens defienden que combinar herramientas no destruye el rigor. Lo multiplica.
Si solo mides variables, te quedas ciego ante el significado del desastre. Si solo interpretas significados, te aplasta el techo.
La aproximación multimétodo es admitir que necesitas el nivel de burbuja para no construir torcido y la entrevista en profundidad para saber por qué narices el antiguo dueño decidió tapar un enchufe activo con yeso.
Recuento de escombros y fin de obra
Soltamos la maza. Respiramos hondo. Nos quitamos el polvo de yeso de las pestañas.
Ha llegado el momento de repasar el plano antes de que venga el inspector de la UNED a ponernos la nota.
Hemos destrozado este piso heredado concepto a concepto. Ya sabes que en la cima está el método, que es tu estrategia general de rehabilitación. Un paso abajo tienes el diseño, ese plan estructurado que te dice qué paredes tocar. Y en la base están las técnicas, las herramientas concretas como el nivel o la cinta métrica.
Para que tu teoría no se derrumbe necesita cimientos sólidos. Le exiges coherencia lógica para no contradecirte. Ser susceptible de prueba. Capacidad explicativa y predictiva, una gran alcance, nuestra querida parsimonia para no complicar la obra con parches innecesarios. Y fertilidad para seguir reformando habitaciones en el futuro.
Sabes que la ansiedad o la creatividad son constructos abstractos. Fantasmas en el pasillo. Para poder medir esos fantasmas ejecutas la operativización, transformándolos en variables observables.
Cuando ya has operativizado los constructos en variables, las mides en sus cuatro escalas: nominal para clasificar escombros, ordinal para ordenar la calidad del alicatado, de intervalo para la temperatura de la caldera con su cero arbitrario, y de razón para medir la presión del agua desde un cero absoluto real que significa la ausencia de agua en las tuberías.
Si trabajas con metodología cuantitativa, abrazas el positivismo y buscas causas fijas. Manipulas la Variable Independiente, mides la Variable Dependiente y amortiguas las Variables Extrañas con técnicas de control. Si el entorno no te deja aleatorizar, caes en un cuasiexperimento.
Si las variables son inalterables, entras en la estrategia no manipulativa. Usas variables de selección de valores. Cambias el vocabulario técnico: la causa ya no se llama variable dependiente, es tu Variable Predictora y el efecto ya no es la variable dependiente, sino tu Variable Criterio.
Y según tu objetivo, ejecutas un estudio ex post facto para buscar relaciones, una encuesta para medir la opinión del vecindario, o un estudio observacional para mirar el desastre sin hacer ruido.
Todo esto bajo el amparo de la aproximación multimétodo. Porque para sobrevivir a esta ruina necesitas la precisión del cálculo cuantitativo y la flexibilidad del diseño emergente cualitativo.
Memento mori y la entrega de llaves
Límpiate el yeso de la cara y mira el reloj de la cocina. Ese segundero oxidado no perdona. Te lo digo sin rodeos. Hoy me he puesto el casco de obra para explicarte este temario, pero la metáfora se acaba aquí. Me quito el casco. Dejo la maza en el suelo y volvemos a la cruda realidad.
El examen de la UNED tiene fecha y hora. Al equipo docente importa un pimiento tu intensidad emocional, tus altas capacidades o las horas que pasas mirando el gotelé del salón pensando en la inmortalidad del cangrejo.
O sabes identificar una variable de selección de valores en un caso práctico sobre familias, o estás suspenso. Así de frío. Así de simple.
Hay una verdad incómoda que ningún vendehúmos te va a decir mientras te vende un curso de desarrollo personal: te vas a morir.
Tu tiempo es finito. El mío también. Las neuronas que estás quemando en este preciso instante, enfadado porque el manual está escrito en un idioma indescifrable, no van a volver.
Mi memento Mori no es un cartel motivacional para colgar en el despacho. Es recordar que mientras dudas sobre si ponerte a estudiar o postergar la obra, el edificio entero de tu vida se sigue desgastando.
Si eres una cebra, la trampa es dolorosa. Tienes un cerebro que analiza tanto los planos que olvida poner el primer ladrillo. Te paralizas buscando la reforma perfecta mientras vives entre escombros.
Y si estudias psicología, te ahogas en trescientas páginas de jerga pedante para terminar dudando entre la escala ordinal y la de intervalo en una pregunta trampa de tres líneas.
No pierdas más el tiempo picando piedra a ciegas. Si quieres repasar los esquemas de esta obra, hacer exámenes de años anteriores, poner a prueba tus conocimientos de Fundamentos de investigación en Psicología o tratar de entender cómo diablos ajustar tu cabeza sin tanta parafernalia, entra en diariodeunacebra.com.
Allí tienes los planos limpios, las trampas de la UNED destripadas y los recursos para que no te explote la caldera cognitiva.
El tiempo vuela. El techo sigue pesando. El segundero no para. Sal de la ruina, aprueba el dichoso examen y ponte a vivir de una vez. Nos vemos en el próximo episodio. Allí hablaremos de la ética y las fases de la investigación en Psicología poniéndonos el chándal cutre de entrenador de un equipo de fútbol de tercera.
Hasta entonces, muchas gracias por tu compañía










