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Tema 1 – Antecedentes históricos de Psicología del Aprendizaje

📌 Ficha Técnica y Guía de Repaso

Asignatura: Apuntes de Psicología del aprendizaje. ¿Cómo aprenden las cebras?

Número y Nombre del Tema: 1 - Antecedentes históricos de la Psicología del Aprendizaje
Conceptos Clave para Examen: Principio (o tesis) ontológico de realismo: Supuesto metafísico que afirma que existe una realidad objetiva que estudiar y que esta realidad existe de manera completamente independiente del conocimiento humano. Principio de legalidad (Determinismo científico): Sostiene que la realidad está sometida...
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Principio (o tesis) ontológico de realismo: Supuesto metafísico que afirma que existe una realidad objetiva que estudiar y que esta realidad existe de manera completamente independiente del conocimiento humano.

Principio de legalidad (Determinismo científico): Sostiene que la realidad está sometida a las leyes naturales y que la naturaleza es regular

Determinismo ambiental: Doctrina que asume la psicología del aprendizaje (especialmente el conductismo radical de Skinner) que afirma que la conducta está determinada por el ambiente o contexto

Principio de inteligibilidad (Tesis gnoseológica): Postulado que defiende que la realidad puede conocerse, asumiendo que los seres humanos tenemos la capacidad intrínseca de comprender las leyes de la naturaleza.

Principio de falsación o refutación (Karl Popper): Criterio de demarcación científica que establece que una proposición o teoría es científica si es susceptible de ser puesta a prueba, de tal forma que los experimentos puedan llegar a desmentirla o refutarla (falsable).

Monismo materialista: Concepción metafísica adoptada por el conductismo radical que sostiene que la única sustancia real en el universo es la materia, la cual existe objetivamente

Dualismo cartesiano: Postulado desarrollado por René Descartes que propone una distinción radical entre la mente (estudiada mediante la introspección) y el cuerpo (estudiado por el método de las ciencias naturales).

Canon de Morgan: Regla de la parsimonia aplicada a la psicología que defiende que en ningún caso debemos interpretar una acción como el resultado del ejercicio de una facultad psíquica superior, si esta puede interpretarse como el resultado de una facultad menos elevada en la escala psicológica

Continuidad biológica y mental (Charles Darwin): Aportación de la teoría de la evolución que demuestra que los seres humanos y los animales no tienen distintos orígenes, sino que ambos son el producto de la evolución orgánica, estableciendo una continuidad biológica

Asociación E-R según Thorndike (Ley del Efecto retrospectiva): Edward L. Thorndike propuso que la fuerza de la asociación E-R no depende de los principios asociacionistas clásicos, sino de la propia consecuencia de la acción

Diferencia clave entre Thorndike y Watson: Mientras que Thorndike se centró en el «aprendizaje por ensayo y error» y en cómo las consecuencias (aciertos y fracasos) afectan retroactivamente a la conducta, John B. Watson se enfocó estrictamente en los reflejos condicionados y en el paradigma E-R clásico sin acudir a consecuencias subjetivas como el placer.

Manifiesto conductista (John B. Watson, 1913): Conferencia y posterior publicación donde Watson propone un cambio drástico en el objeto de estudio tradicional de la psicología, abandonando la mente y la consciencia para centrarse únicamente en la predicción y el control de la conducta de forma objetiva y experimental.

Asociación E-R según Clark L. Hull: Hull utilizó los principios de la asociación E-R defendiendo que la consecución de un evento positivo refuerza la asociación E-R debido a la reducción de una necesidad biológica (impulso), introduciendo la motivación en la teoría de la conducta. Posteriormente añadió el concepto de incentivo, afirmando que la ejecución final de la conducta depende de la fuerza del hábito, del nivel de impulso y del valor del incentivo.

Expectativas y Demandas según Edward C. Tolman: Tolman fue un neoconductista disidente que propuso un esquema Estímulo-Estímulo (E-E). Afirmó que los reforzadores no fortalecen directamente conexiones E-R, sino que la conducta está determinada por eventos internos no observables directamente, como las expectativas y las demandas (variables intermedias). Estableció la distinción fundamental entre aprendizaje y ejecución.

Operante libre: Innovación técnica y conceptual de Skinner que define a aquella conducta voluntaria que se emite «sin la intervención de un estímulo antecedente observable». A diferencia de Thorndike, permite al sujeto ejecutar la respuesta repetidamente en el tiempo sin la intervención del experimentador para reiniciar el aparato.

Clase de respuesta: Concepto que sostiene que las respuestas operantes deben ser consideradas como clases-concepto, las cuales abarcan todas las variaciones físicas (topográficas) que producen un mismo efecto o cambio funcional en el ambiente

Instancia de respuesta: Es la ocurrencia específica, única, particular e irrepetible de un comportamiento en un momento temporal determinado.

Explicación seleccionista de la conducta: Skinner propone que la conducta no se explica por propósitos futuros o variables internas, sino que la explicación de la conducta se encuentra en su historia evolutiva y de variación: se mantiene por las consecuencias ambientales que en el pasado siguieron a su emisión (paralelismo entre la selección natural y la selección de la conducta por sus consecuencias).

Causa Eficiente vs. Causa Final (Rachlin / Aristóteles):

La causa eficiente alude a eventos antecedentes e inmediatos que producen un efecto.

La causa final se refiere a un patrón de eventos más amplio y extenso en el tiempo donde las partes se acoplan entre sí dentro de un todo (como las notas individuales dentro de una sinfonía).

Mecanicismo vs. Contextualismo:

El mecanicismo (representado por las teorías E-R simples o el procesamiento de la información) usa la metáfora de la máquina, descomponiendo el sistema en partes que interaccionan por colisión inmediata.

El contextualismo (en el cual se enmarca el conductismo skinneriano) recurre a la metáfora del «acto en contexto», donde la conducta es cambiante y se analiza su función dentro de un patrón temporal amplio.

Aprendizaje (Definición del Manual): Es cualquier cambio duradero en el repertorio conductual de un organismo que tiene lugar como resultado de la experiencia con los acontecimientos ambientales.

Circularidad explicativa: Error metodológico que consiste en explicar un fenómeno utilizando los mismos componentes del fenómeno que se pretende explicar (por ejemplo, afirmar que alguien hace bien un test porque es inteligente, y deducir que es inteligente porque hace bien dicho test).

Conductas de ínterin (intermedias) vs. Conductas terminales (Staddon y Simmelhag, 1971): Al suministrar comida de forma periódica e independiente de la conducta (experimento de superstición):

Las conductas de ínterin son respuestas innatas y variadas (como giros, acicalamiento o erguimiento) que el sujeto emite cuando la probabilidad de reforzamiento es baja (al inicio del intervalo).

Las conductas terminales son comportamientos estereotipados y estrechamente relacionados con la obtención de comida (como el picoteo) que ocurren al final del intervalo, ante la inminencia del reforzador.

Terapia de conducta (Kazdin, 1978): Enfoque clínico tecnológico basado en los principios de la psicología del aprendizaje que se caracteriza por:

    1. Centrarse en los determinantes actuales de la conducta en lugar de los acontecimientos pasados.
    2. Considerar el cambio de la conducta observable como el criterio de éxito fundamental.
    3. Especificar las intervenciones de forma objetiva y replicable.
    4. Confiar plenamente en la investigación básica como fuente de hipótesis terapéuticas.
    5. Mantener una alta especificidad en la definición, tratamiento y medida de los problemas del paciente.

Psicoterapia Analítico-Funcional (PAF) (Kohlenberg y Tsai, 1991): Terapia de tercera generación basada en el conductismo radical de Skinner. Se caracteriza por considerar la propia relación terapeuta-cliente en vivo como el escenario del cambio conductual, tratando las acciones privadas (pensamientos, sentimientos) como conducta verbal sujeta a las mismas leyes del aprendizaje.

Neurociencias y Psicología del Aprendizaje: La investigación del aprendizaje influye en la neurociencia a través de las aportaciones de la psicología fisiológica. De hecho, en los inicios de la Society for Neuroscience, el grupo más numeroso de científicos estaba formado por psicólogos (especialmente psicólogos fisiológicos).

Autoadministración intravenosa de drogas: Uno de los modelos animales más validados y aceptados en neurobiología para estudiar las adicciones. Permite que el sujeto (como una rata) se administre libremente una infusión de droga presionando una palanca, mostrando conductas análogas a los criterios de adicción humana (motivación por el consumo a pesar del castigo o la no disponibilidad).

Contenido estructurado: Resumen técnico para examen + Lectura conceptual en tono cebra + Test de autoevaluación.

«El aprendizaje es un cambio duradero en los mecanismos de la conducta que implica estímulos y/o respuestas específicas y que es el resultado de la experiencia previa con esos estímulos y respuestas o con otros similares».

 

Acabas de escuchar la definición técnica. Fría. Aséptica. Casi quirúrgica. Pero si eres de los que tiene un cerebro que no se apaga nunca, esa frase es un campo de minas. 

Dice que somos el resultado de lo que nos ha pasado, pero olvida mencionar que, para algunos, la «experiencia» no se procesa en un flujo constante, sino en una descarga de alta tensión de 220 voltios.

Tema 1 - Antecedentes históricos de Psicología del Aprendizaje

Son las dos de la mañana y estoy mirando un esquema de Aristóteles y Descartes mientras trato de entender por qué mi cerebro no puede simplemente ‘aprender’ como el de los demás. Me dicen que el aprendizaje es un cambio en la conducta, pero nadie me explica qué pasa cuando ese cambio es un tsunami que no puedo frenar.

Estoy sentado frente al manual de la Psicología del aprendizaje del Grado de Psicología de la UNED, ese ‘ladrillo’ que parece diseñado para personas con una paciencia que yo no tengo, intentando descifrar si soy un perro de Pavlov reaccionando a estímulos o un sistema cognitivo que se ha quedado sin memoria RAM de tanto procesar la injusticia del mundo. La psicología dice que aprendemos para adaptarnos. Pero, ¿qué pasa cuando tu hardware está tan optimizado que la adaptación se siente como una traición? 

Hoy este diario va de ciencia. Porque entender cómo se supone que ‘debería’ funcionar el aprendizaje es la única forma de validar por qué el mío funciona a otra velocidad.»

Bienvenido o bienvenida pues a mi diario. Esto es Diario de una CebraSi estás escuchando esto y tienes un libro de la UNED subrayado en tres colores o si eres ese padre que no entiende por qué su hijo aprende física cuántica en YouTube pero olvida ponerse los calcetines, estás en el refugio correcto. 

Aquí no buscamos la excelencia académica ni el ‘éxito’ de manual. Aquí buscamos la validación biológica.

Hablo en primera persona porque es mi vida, mi caos y mi hardware. 

No soy tu profesor, soy la cebra que ya se ha leído el libro y ha decidido que entender el funcionamiento de nuestra mente es la única forma de dejar de pedir perdón por ser ‘demasiado’. 

Hoy diseccionamos el Tema 1: Antecedentes históricos de Psicología del Aprendizaje, pero con una capa de realidad que no vas a encontrar en los exámenes.

En este episodio vamos a despiezar cada rama de un mapa mental donde cada pieza trata de explicar por qué tu cabeza (y la de tus hijos) no se apaga nunca:

Siguiendo un poco el manual empezaremos por Los Cimientos del Pensamiento:

Hablaremos de Aristóteles y el Asociacionismo: Entenderemos por qué tu mente encadena ideas a una velocidad absurda basándose en la contigüidad (si pasan juntas, se pegan), la semejanza y el contraste. Básicamente, por qué ver una mancha en la pared te lleva a recordar la crisis económica de 2008 en tres segundos.

Repasaremos El Dualismo de Descartes: Analizaremos el error (o el acierto) de separar el cuerpo (máquina) de la mente (alma) y el papel de la glándula pineal.

Chocaremos la «Tabula Rasa» de Locke (la idea de que nacemos vacíos) contra el Racionalismo de Kant. Y veremos que algunos no nacimos vacíos, vinimos con un sistema operativo de serie bastante intenso.

Como ya hicimos cuando hablamos de psicología de la emoción, nos detendremos en El Legado de Darwin

Con su teoría de la Evolución y Selección Natural veremos Por qué tu ansiedad actual es, en realidad, un mecanismo de supervivencia que funcionaba genial en la sabana pero que en un grupo de WhatsApp de padres es un desastre.

Y Hablaremos de cómo aprenden los animales para entender que nuestro aprendizaje «básico» es puramente biológico.

Tras repasar a Charles Darwin llegaremos a La Guerra de las diferentes Escuelas (Cómo intentaron definirnos):

  • Estructuralismo y Funcionalismo: De buscar las «piezas» de la mente (Wundt) a preguntarnos para qué sirve lo que hacemos (James).
  • El Martillo del Conductismo: Watson y Skinner. La era del Estímulo-Respuesta. Analizaremos por qué a las cebras el conductismo se nos queda corto: nuestro cerebro procesa tanto entre el estímulo y la respuesta que la «caja negra» parece una discoteca.
  • Gestalt y Cognitivismo: El «insight» (el ¡ajá!) y la metáfora del ordenador. Hablaremos de cómo nuestro procesador tiene mucha RAM pero a veces el software de la «normalidad» da error de sistema.

Y terminaremos la parte teórica entrando en la Cocina de la Ciencia para entender cómo se pasa de una intuición a un dato clínico y entenderemos Por qué las ratas y las palomas nos han enseñado tanto sobre la razón por la que te cuesta tanto dejar de mirar las notificaciones del móvil.

¿el broche final? La particular reflexión del que os habla sobre como combina tanta teoría con esos cerebros llenos de conexiones entre áreas del cerebro que normalmente ni se conocen unas a otras.

«Ahí lo tienes. Un mapa de siglos de tíos listos intentando explicar por qué un perro saliva o por qué tú te acuerdas de la capital de Madagascar pero no de dónde has dejado las llaves.

Todo este tostón no es solo para aprobar un examen. Es una parte importante del manual de instrucciones de tu ‘jaula’. Si Aristóteles decía que asociamos por semejanza, imagínate lo que hace un cerebro con hiperconectividad. Para nosotros, el asociacionismo no es un camino, es una autopista de diez carriles sin frenos.

Los Cimientos del Pensamiento

Antes de entrar en líos modernos, hay que hablar del abuelo de todo esto: Aristóteles. Hace más de dos mil años, este señor se sentó a pensar cómo narices aprendemos. 

Aristóteles y el Asociacionismo

Inventó el Asociacionismo Clásico. Para que me entiendas: decía que nuestra mente es como un juego de piezas de construcción que se van pegando según tres reglas o «pegamentos» básicos:

  1. Semejanza: Si veo algo que se parece a otra cosa, mi mente las une.
  2. Contraste: Si pienso en algo, mi mente me lleva a su opuesto (como pensar en frío cuando hace un calor de justicia).
  3. Contigüidad: Si dos cosas pasan a la vez muchas veces, se quedan soldadas en el cerebro.

Para los estudiantes, esto es una lista de examen: semejanza, contraste y Contigüidad.
Para una «cebra», esto es la definición de su insomnio. 

Aristóteles y el Asociacionismo

Nuestra capacidad de asociar no es una línea recta; es una explosión. Mientras que una persona «normal» asocia «mesa» con «silla» por contigüidad, yo asocio «mesa» con el árbol de donde salió, con la deforestación del Amazonas, con el clima de Brasil y con el precio del café. 

Todo en medio segundo. Nuestro «pegamento» es de contacto instantáneo y ultra fuerte; no necesitamos que la campana suene cien veces para aprender una conexión, nos basta con una vez para que se quede grabada a fuego.

El Dualismo de Descartes

Luego llegó René Descartes en el siglo XVII y decidió que éramos dos cosas separadas: una mente (el alma, la razón, lo que nos viene «de serie» y es exclusivo del hombre) y un cuerpo (una máquina biológica que compartimos con los animales). A esto se le llama Dualismo Cartesiano.

Descartes nos dejó un concepto clave: el arco reflejoExplicó que si algo externo nos excita un sentido (un estímulo), el cuerpo reacciona automáticamente, como una máquina. 

El problema es que para un cerebro cableado de manera diferente, el «sensor» de ese arco reflejo está graduado con una sensibilidad absurda. 

Lo que para Descartes era un simple mecanismo de defensa, para nosotros es una alarma de incendios que salta porque alguien ha encendido una cerilla a tres manzanas de distancia. 

Para nosotros no hay separación mente-cuerpo; si mi hijo tiene una idea intensa (mente), le duele la tripa (cuerpo). 

Somos el coche, el motor y la gasolina, todo mezclado en un cortocircuito constante.

El empirismo Británico

Después vinieron los Empiristas Británicos, como Locke. Ellos decían que la única fuente de información es la experiencia sensorial y que nacemos como una «Tabula Rasa», una pizarra en blanco. Según ellos, te vas desarrollando solo por lo que vives.

A ver, Locke, cuando puedas ven a mi casa un martes. 

Mi hija no aprendió a ser intensa por «experiencia». Vino de serie. 

Las personas con Altas Capacidades no somos pizarras en blanco; somos pizarras que ya vienen con un sistema operativo instalado, pero sin manual de instrucciones.
El empirismo se dio la mano con el asociacionismo de Aristóteles para decir que la mente es solo el resultado de esas piezas que se van pegando, pero se olvidaron de que algunos ya traemos las piezas pegadas de fábrica.

Pavlov y su perrito salivante

Para llevar todo esto al laboratorio, los rusos, con su escuela de la reflexología rusa, decidieron que el pensamiento no importaba.
Sechenov dijo que toda conducta es una respuesta a algo externo. 

Y luego vino Pavlov con su famoso y ultraconocido perro.

Pavlov recuperó el pegamento de contigüidad de Aristóteles y demostró que si juntas un estímulo neutro (una campana) con comida, el perro acaba salivando solo con la campana. 

Esto es el condicionamiento clásico

Pavlov y su perrito salivante

En casa, vivimos en un condicionamiento clásico perpetuo. Si mi mujer coge las llaves (estímulo), mi hijo ya está en tensión porque asocia ese sonido con el ruido del tráfico, que le agota. Procesamos el mundo con el volumen al 11 y nuestras respuestas reflejas son de alta fidelidad.

El legado de Charles Darwin para el aprendizaje

Finalmente, llegó Charles Darwin y puso orden. Él dijo que no hay «saltos» en la naturaleza y que los humanos y los animales somos parte de la misma línea: la continuidad biológica.

Darwin nos salvó porque nos dio una explicación física: si te comportas de forma «rara», quizá es porque tu conducta tiene una función para sobrevivir. William James, con el funcionalismo, lo dejó claro: la mente sirve para adaptarnos al ambiente. 

Si tu ambiente es una oficina ruidosa y tú tienes el cerebro de un cazador que necesita procesar cada detalle para que no le coma un león, te llamarán «inadaptado», pero en realidad eres una cebra diseñada para la supervivencia extrema, no para rellenar informes en silencio.

Sigo aquí, con el café frío y el libro de psicología del aprendizaje de la UNED abierto por la parte donde la psicología intenta dejar de ser «filosofía de sofá» para convertirse en una ciencia de verdad. Es fascinante y un poco irritante cómo intentaron encajonarnos en fórmulas matemáticas.

A finales del siglo XIX, unos señores llamados Wundt, Titchener y Ebbinghaus recuperaron la idea inicial de Aristóteles y decidieron que la mente era como una caja de piezas de LEGO. 

Se inspiraron en la física de la época, que decía que todo estaba hecho de pequeñas partículas que chocaban entre sí. 

Para ellos, nuestros pensamientos eran unidades discretas (ideas o sensaciones) que se pegaban simplemente porque pasaban a la vez.

A esto lo llamaron, de nuevo, contigüidad. Si dos cosas ocurren juntas en el tiempo, se asocian. Punto. 

Es el modelo de Estímulo-Respuesta (E-R) en su versión más básica y «robotizada». Era un buen comienzo para el laboratorio, pero se olvidaban de que la vida no es solo piezas chocando.

La Guerra de las diferentes Escuelas

Thorndike y el «Karma» del aprendizaje

Entonces apareció Edward Thorndike y dijo: «Oye, que no basta con que dos cosas pasen juntas». 

Él inventó la Ley del Efecto. Que para que se entienda un poco mejor es como el karma. Si haces algo y la consecuencia es «guay» (placentera), esa conexión en tu cerebro se hace de hierro; si la consecuencia es un desastre, la conexión se debilita. 

Ya no es solo que las cosas pasen a la vez, sino que lo que ocurre después de tu acción es lo que realmente importa.

Watson: El «Sheriff» que prohibió pensar

En 1913, John B. Watson dio un puñetazo en la mesa con su Manifiesto Conductista. Estaba harto de que la psicología hablara de «sentimientos» o «consciencia», cosas que no se pueden ver ni medir.

Watson impuso el Positivismo a lo bestia: si no lo puedo ver, tocar y medir, no existe para la ciencia. Quería predecir y controlar la conducta como quien programa un termostato. También usó el Canon de Morgan (o ley de la parsimonia): si puedes explicar por qué un perro corre hacia su dueño con una explicación biológica simple, no me vengas con que «el perro siente un amor profundo y existencial». Manténlo simple, manténlo observable. Algo así como la navaja de Ockham de la que hablamos en otro episodio

Los Neoconductistas: Cuando la cosa se puso «seria»

En los años 30 y 40, aparecieron los neoconductistas, que eran como los ingenieros de la conducta:

  • Clark L. Hull: El hombre de las matemáticas. Decía que aprendemos para reducir el impulso. Si tienes hambre (impulso), comes (conducta), y como el hambre baja, aprendes que comer es la solución. Metió la motivación en la ecuación, algo que Watson ignoró.
  • Edward C. Tolman: Él decía que la conducta es propositiva, tiene un fin. 

Introdujo las variables intermedias: esas cosas que pasan dentro de la cabeza (como las expectativas) y que no vemos, pero que influyen en lo que hacemos.
Fue el primero en decir que puedes aprender algo hoy pero no demostrarlo (ejecutarlo) hasta que te haga falta. Básicamente, admitió que no somos máquinas tontas, sino procesadores de información.

Skinner y la selección natural de tus manías

Finalmente, llegó B. F. Skinner y lo revolucionó todo con la Operante Libre. Skinner decía que no necesitamos que alguien nos pinche con un palo (estímulo antecedente) para movernos.

Nosotros «emitimos» conductas libremente y es el ambiente el que decide cuáles se quedan y cuáles se van.

Es exactamente como la evolución de Darwin: igual que el ambiente selecciona los genes que sobreviven, tus consecuencias seleccionan tus conductas. 

Si haces un chiste y todos se ríen, lo repetirás. Si haces un chiste y el silencio es sepulcral, esa conducta «muere» en tu repertorio. Skinner nos sacó del modelo de «acción-reacción» simple y nos metió en un sistema dinámico donde somos el resultado de nuestra historia de premios y castigos.

Cerramos aquí el capítulo de los filósofos con peluca y ahora me toca enfrentarme a lo que nuestro libro de psicología del aprendizaje de la UNED llama «Concepto y Método».
Básicamente, es el intento de la psicología por dejar de parecerse a una charla de café y empezar a parecerse a la física de partículas.

La cocina de la ciencia del aprendizaje ¿Qué demonios es aprender? (Sin rollos de Mr. Wonderful)

Empecemos por el concepto de manera simple: aprender no es sacar un diez en matemáticas. Según el manual, aprender es cualquier cambio duradero en lo que eres capaz de hacer, que ocurre porque te ha pasado algo en tu entorno.

Pero ojo, hay trampas. Si dejas de correr porque estás agotado, no has «aprendido» a estar quieto; eso es fatiga.

Si de repente mides diez centímetros más, no has «aprendido» a ser alto; eso es maduración o envejecimiento. 

El aprendizaje de verdad tiene que durar y tiene que venir de la experiencia, de darte de bruces con la realidad. Y lo más importante: sirve para adaptarte. Si el mundo cambia, tú cambias tu «software» para no extinguirte.

El Dogma de la Máquina: Materialismo, Monismo y Determinismo

Aquí es donde la cosa se pone seria y un poco fría. Para ser una ciencia «de verdad», la psicología del aprendizaje se apoya en tres pilares que a veces me dan escalofríos:

  1. Materialismo: Solo existe la materia. Tus pensamientos, tus miedos y tus ganas de llorar no son cosas espirituales; son propiedades de la materia, igual que la gravedad o la electricidad.
  2. Monismo Materialista: Aquí es donde matamos al «fantasma en la máquina» de Descartes. La mente no existe por separado del cerebro. Los psicólogos modernos dicen que tus eventos privados (tus pensamientos y sentimientos) son simplemente conductas que ocurren dentro de ti, pero que siguen las mismas leyes que mover un brazo.
  3. Determinismo: Este es el golpe de gracia al ego. Dice que todo lo que haces tiene una cadena de causas y efectos. No hay «libre albedrío». Skinner decía que la libertad es una ilusión: haces lo que haces porque tu ambiente y tu historia te han programado para ello. Si la conducta no estuviera determinada, no se podría predecir ni controlar, y entonces la ciencia no serviría de nada.

El Método: Cómo no engañarnos a nosotros mismos

Para no inventarnos cosas, usamos el método hipotético-deductivo. El objetivo es describir, explicar, predecir y controlar. Pero hay una regla de oro de un tal Karl Popper: el falsacionismo.

Para que una teoría sea científica, tiene que ser refutable. Si me dices «mi hijo es intenso porque tiene un aura especial», eso no es ciencia, porque no hay forma de demostrar que no es verdad. 

En ciencia, tienes que proponer una hipótesis y luego intentar destruirla con un experimento. Manipulamos las variables independientes (las causas) para ver qué pasa con las variables dependientes (la conducta). 

Si la hipótesis sobrevive a los ataques, entonces empezamos a hablar de leyes y teorías.

Las leyes surgen a partir de distintas confirmaciones experimentales de esas hipótesis que hemos formulado

Y a partir de varias leyes, podemos formular una teoría que nos permita describir, explicar y predecir una conducta.

Las dos trampas mortales: El Reduccionismo y la Circularidad

Finalmente, el libro nos advierte de dos errores que cometemos constantemente:

No seas un reduccionista extremo: Vale, somos materia y neuronas, pero no puedes explicar por qué alguien está deprimido solo mirando un circuito de dopamina. Hay que mirar la relación entre el organismo y su ambiente.

Y mucho Cuidado con la explicación circular: Decimos: «Juan estudia mucho porque es inteligente». ¿Y cómo sabemos que es inteligente? «Porque estudia mucho». 

Eso es una pescadilla que se muerde la cola. La inteligencia es un concepto que nos inventamos, no es la causa de la conducta. Para ser científicos, tenemos que buscar la causa en el ambiente, no en etiquetas abstractas.

Dejamos atrás los libros de historia y los dogmas de la «máquina» para entrar en el terreno donde toda esta teoría se mancha las manos. 

Porque, seamos sinceros, de nada sirve entender a Pavlov si no podemos usarlo para que mi hijo deje de entrar en barrena cada vez que algo no sale como él esperaba.

Aquí es donde la Psicología del Aprendizaje se pone el traje de faena y se convierte en Tecnología.

¿Para que sirve el aprendizaje? La Terapia de Conducta: O cómo arreglar el mando de la tele

Imagina que tienes un mando a distancia que no funciona. Puedes sentarte a hablar con el mando sobre su infancia y por qué cree que tiene miedo a que le aprieten los botones (eso sería el psicoanálisis tradicional, que en los años 60 ya se veía que servía para poco en estos casos). 

¿Para que sirve el aprendizaje? La Terapia de Conducta:

O puedes abrirlo, ver qué contacto falla y cambiar las pilas. Eso es la Terapia de Conducta.

Surgió como una alternativa real para cambiar lo que la gente hace, no solo lo que dice que siente. Se basa en tres cosas muy sencillas

  1. Foco en el ahora: No me cuentes qué te pasó a los 3 años; dime por qué ahora mismo no puedes entrar en un ascensor.
  2. Medir el éxito: Si después de la terapia sigues sin entrar en el ascensor, la terapia no ha funcionado. Punto. Aquí los resultados se cuentan, no se imaginan.
  3. Recetas que funcionan: Si a un psicólogo en Australia le funciona una técnica, a mí aquí me tiene que funcionar igual si sigo los mismos pasos.

Hemos pasado de la primera generación (quitar miedos con premios y castigos) a la tercera generación, como la Psicoterapia Analítico-Funcional

Esta última es fascinante porque usa al propio terapeuta como una «caja de Skinner» humana: lo que pasa en la sesión es lo que sirve para moldear cómo te sientes y cómo piensas, tratando tus pensamientos como si fueran una conducta más.

Neurociencias: Mirando bajo el capó

Luego está la relación con las Neurociencias. Si la psicología es aprender a conducir, la neurociencia es abrir el capó para ver cómo se mueven los pistones del motor cuando aceleras.

Los neurocientíficos están obsesionados con saber qué neuronas se dan la mano cuando aprendemos algo. Y para eso, necesitan a los psicólogos del aprendizaje porque les dan los modelos animales.

El ejemplo estrella es el estudio de las adicciones. Usamos un modelo donde una rata está en una caja y aprende que, si pulsa una palanca, recibe una dosis de droga. 

Es un sistema de condicionamiento operante puro y duro. Gracias a esto, podemos medir cosas que en humanos son imposibles de cuantificar con precisión:

  • ¿Cuánto le cuesta al animal dejar la palanca aunque ya no haya droga?
  • ¿Cuántas veces es capaz de pulsarla (esfuerzo) para conseguir solo una dosis?
  • ¿Sigue pulsando aunque le demos un pequeño calambre (consecuencia negativa)?

La Rata de Laboratorio: El héroe con mejor seguro médico que tú

Sé que hablar de experimentos con animales a veces pone los pelos de punta, pero es el pilar de todo esto. En el laboratorio se trabaja sobre todo con ratas y palomas porque, según Darwin, hay una continuidad evolutiva entre nosotros y ellos.

Lo irónico de todo esto es que una rata de laboratorio vive en un «hotel» de cinco estrellas comparado con una rata de alcantarilla. Tienen comités de bioética que vigilan cada segundo de su vida. 

Los científicos necesitan que el animal esté feliz, sano y sin estrés; si el animal está asustado o enfermo, los datos del experimento no valen para nada. Tienen veterinarios, anestesia y una limpieza que ya quisiéramos muchos en la oficina.

Sin estas ratas y palomas, no tendríamos ni idea de cómo ayudar a una persona con una fobia ni sabríamos cómo funcionan los fármacos para el cerebro. 

Actualmente no hay ordenadores ni cultivos de células que puedan imitar algo tan complejo como el comportamiento de un ser vivo aprendiendo.

Pongamos un poco de orden en este caos de folios subrayados. Hemos hablado de Aristóteles y sus tres pegamentos: semejanza, contraste y contigüidad. 

En los apuntes suena a teoría de salón, pero para ti y para mí es una condena. Mientras que el ‘sujeto promedio’ usa el pegamento de Aristóteles para unir ‘nube’ con ‘lluvia’, tu cerebro —ese procesador que no conoce el botón de off— usa ese mismo pegamento para unir ‘una mancha en la pared’ con ‘la teoría de cuerdas’, ‘la lista de la compra’ y ‘el miedo existencial a la muerte’. No es que seas ‘disperso’, es que tu asociacionismo es de alta fidelidad.

Y luego llega el Determinismo. Me encanta esta parte porque es la que más escuece. La psicología del aprendizaje te dice a la cara que no eres libre, que el libre albedrío es un invento para sentirnos especiales. 

Según Skinner y compañía, tu conducta está determinada por una cadena de causas y efectos ambientales. Para una cebra, esto es un alivio y una bofetada a la vez. 

Es un alivio porque te explica que si el otro día explotaste en el supermercado, no fue porque seas ‘mala persona’, sino porque el ambiente (luces, ruidos, gente) seleccionó esa respuesta de huida o ataque basada en tu historia previa. 

Pero es una bofetada porque te quita el control.

Y mucho cuidado con la Explicación Circular, esa trampa en la que caen hasta los psicólogos con tres másteres. 

Te dicen: ‘Tu hijo no para quieto porque tiene TDAH’. Y tú preguntas: ‘¿Y cómo sabe que tiene TDAH?’. Y te responden: ‘Porque no para quieto’. ¡Bravo! 

La etiqueta de ‘Alta Capacidad’ o ‘Superdotación’ es a menudo una explicación circular.
No eres intenso porque seas inteligente; tu inteligencia es una etiqueta para describir una conducta de procesamiento masivo. 

Si queremos ser científicos, tenemos que dejar de usar la etiqueta como causa y mirar al ambiente, como decía Watson.

Y para terminar esta clase magistral que no te va a dar ningún profesor con corbata: el Monismo Materialista. Descartes se equivocó con nosotros en su dualismo de ‘mente por un lado y cuerpo por otro’. 

En las cebras, el monismo es dolorosamente real: tus pensamientos son materia.
Cuando tienes una idea obsesiva, no es un ‘espíritu’ el que te atormenta; es una configuración material de tus neuronas disparando en bucle. Por eso, cuando Tolman habla de variables intermedias como las ‘expectativas’, para nosotros esas expectativas no son nubes abstractas, son descargas físicas de dopamina o cortisol que nos recorren el espinazo.
No pienses que ‘tienes’ ansiedad; entiende que tu cuerpo es la ansiedad procesando un estímulo ambiental que tu hardware ha decidido que es una amenaza vital.»

«Cierro el libro de psicología del aprendizaje por hoy y me quedo mirando al vacío. 

Es duro leer que somos máquinas biológicas determinadas por el entorno. Es duro aceptar que nuestra ‘intensidad’ no es más que una respuesta seleccionada por las consecuencias de nuestro pasado.

Pero hay algo en la Teoría de la Evolución de Darwin que me da paz. Darwin decía que ‘la naturaleza no da saltos’ (natura non facit saltum). 

Todo tiene una continuidad. Si mi cerebro funciona así, si mi hijo procesa el mundo con esta fuerza bruta, es porque en algún punto de nuestra historia biológica esto fue útil para sobrevivir. 

La mente consciente, como decía William James, tiene la función vital de adaptarnos al ambiente.

El problema es que nuestro ambiente actual —un mundo de prisas, ruidos absurdos y conversaciones de ascensor— no es el ambiente para el que fue diseñado nuestro software. 

Nos sentimos inadaptados porque el funcionamiento de nuestra mente está optimizado para la selva y estamos atrapados en un zoológico de cristal.

Aceptar el Materialismo me ha servido para dejar de culpar a mi ‘alma’ o a mi ‘carácter’. Si me agoto, no es falta de voluntad; es falta de energía en la materia. 

Si asocio demasiado, no es falta de atención; es un exceso de contigüidad aristotélica que mi hardware no puede frenar. 

Entender el método, entender la ciencia, es la mejor forma que he encontrado de aceptarme como soy. No es magia, es neurobiología.»

«Hasta aquí el capítulo de hoy. Si estás preparando el examen de Psicología del Aprendizaje, espero que este repaso por los antecedentes y el método te haya ahorrado un par de cafés y mucha frustración. 

Pero sobre todo, espero que te haya servido para mirar tu propia mente no como un fallo del sistema, sino como una máquina compleja siguiendo leyes naturales.

Hemos pasado por el pegamento de Aristóteles, el error de Descartes, el martillo de Watson y la selección de Skinner. Si algo te ha resonado, si has sentido ese ‘clic’ de validación biológica al entender cómo se forma tu conducta, mi trabajo aquí está hecho.

Deja de buscar la aprobación y empieza a buscar la explicación. Entender la ley del efecto es el primer paso para dejar de ser una víctima de tus propias consecuencias.

Hasta el próximo capítulo.

Examen Tema 1 Psicología del Aprendizaje

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Si este artículo te ha sonado, es probable que estés intentando unir las piezas del puzle. He ordenado las 7 claves fundamentales en una secuencia lógica para que no tengas que saltar de punto en punto.

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