Vives con el volumen al 11.

No estás rot@. Solo procesas la realidad en estéreo en un mundo configurado en mono.

¿Acabas de llegar? Empieza por aquí: El itinerario de 7 días para entender tu hardware mental.

La alta capacidad al oído

A veces, la vista se cansa de leer y la mente necesita, simplemente, una voz que le confirme que no está sola en este laberinto.

Aquí las rayas no se ven, se escuchan. En el podcast de Diario de una Cebra bajamos las revoluciones para hablar de tú a tú, sin guiones rígidos y sin la presión de la pantalla. Son conversaciones en crudo sobre la realidad de vivir con las luces siempre encendidas: desde los desafíos de la intensidad emocional hasta las anécdotas más absurdas de nuestro día a día.

Dale al play mientras conduces, caminas o cocinas. Hazme hueco en tus auriculares y permíteme acompañarte en esos momentos donde solo necesitas a alguien que entienda por qué tu cabeza va a otra velocidad.

Fui a por una cafetera y volví con un telescopio

Ayer intenté comprar una cafetera. Misión simple: entrar, pagar, salir.El resultado fue un golpe de estado en mi corteza prefrontal y una huida hacia adelante que terminó comprando un telescopio para mirar Júpiter.

Jorgito tiene un chalé y tú una crisis nerviosa

Hoy he visitado a mi madre y ha invocado al fantasma de «Jorgito».Ya conoces a Jorgito: tiene tu edad, un puesto fijo, un chalé y la capacidad emocional de un ficus de plástico. Jorgito es «normal». Jorgito crece en línea recta.Y tú… tú tienes «proyectos».

La catástrofe de ser tu mismo

Ayer cometí el error de novato: ser yo mismo en una cena «tranquila».Mientras los demás hablaban del alquiler o de Netflix, mi cerebro decidió que era el momento perfecto para explicar la relación entre la acústica de una copa de vino y el canto de las ballenas jorobadas.El resultado: silencio incómodo. Otra vez

La soledad del que ve demasiado

Fui a comprar un Ficus y volví con una crisis existencial y tres libros de botánica. Si esta frase te suena ridícula, este episodio no es para ti. Si te suena a un martes cualquiera, bienvenido al refugio.

Si el mundo quiere verte en HD, que pague el premium

¿Alguna vez has vuelto de una cena social sintiendo que tu cerebro —y tu piel— te pican de forma insoportable? No es el tejido de tu ropa; es el coste de computación de haber renderizado una versión descafeinada de ti mismo para no asustar a la norma

La violencia del potencial

¿Alguna vez has sentido asco al ver un post de LinkedIn sobre «rutinas de éxito»? Esa reacción visceral no es envidia, es tu sistema nervioso pidiendo auxilio.

La tiranía de la mielina

Hoy he vuelto a hacerlo. He rodado en mi cabeza las cinco temporadas de una tragedia griega en el tiempo que una camarera cambiaba un rollo de papel. ¿El resultado? Un café frío, mi dignidad congelada y la eterna pregunta: ¿Por qué no puedo simplemente esperar a que las cosas pasen?

Scroll al inicio