Tema 4 Los Motivos Innatos | La Tramoya de la Vida: El Cuadro de Control Biológico de un Teatro de Variedades
📌 Ficha Técnica y Guía de Repaso
Asignatura: Psicología de la Motivación
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Glosario de Términos
Psicología de la Motivación
Tema 4: LOS MOTIVOS INNATOS
Afagia: Severa abstención de ingesta de alimento provocada por lesiones en el hipotálamo lateral que puede conducir a la muerte si el organismo no es forzado a comer.
Aldosterona: Hormona secretada por la glándula suprarrenal que regula el metabolismo del sodio y el equilibrio hídrico, reteniendo sodio en los riñones si su nivel de secreción es alto o liberándolo si es bajo.
Aprendizaje asociativo sexual: Proceso mediante el cual estímulos ambientales neutros adquieren capacidad para suscitar excitación y respuestas sexuales tras asociarse con reforzadores sexuales.
Atención selectiva: Función cognitiva que sufre un deterioro generalizado con un aumento de interferencias y errores tras la privación de sueño.
Atonía muscular: Pérdida o ausencia total del tono muscular producida típicamente durante la fase de sueño MOR o paradójico.
Ausencia de mecanismos homeostáticos a corto plazo: Propiedad de la motivación sexual por la que no existen controles homeostáticos inmediatos que limiten o autorregulen la actividad sexual a corto plazo.
Complejos K: Ondas cerebrales repentinas y de forma puntiaguda que aparecen de manera espontánea aproximadamente una cada minuto durante la Fase II del sueño.
Conducta consumatoria: Conducta implicada en el consumo, manipulación o interacción directa con el reforzador u objeto-meta, cuya consecución proporciona retroalimentación.
Conductas propositivas: Conductas no reflejas que están explícitamente encaminadas a conseguir objetivos concretos como comer, beber, dormir y copular.
Criterio comparativo-psicológico: Criterio de Madsen que exige que los motivos innatos determinen actos o patrones conductuales de carácter universal.
Criterio de señal: Criterio de Madsen que requiere que los motivos innatos vengan fijados o desencadenados por señales de origen innato.
Criterio de supervivencia: Criterio de Madsen que determina que un motivo es innato si resulta imprescindible o relevante para conservar la vida del individuo o de su especie.
Criterio fisiológico: Criterio diferenciador de Madsen que establece que un motivo es innato si posee una clara base orgánica o biológica.
Desincronización del EEG: Patrón electroencefalográfico de baja amplitud y frecuencia rápida (semejante al estado de vigilia) que se registra durante la fase de sueño MOR.
Dimorfismo sexual: Diferencias anatómicas, neurofisiológicas y conductuales entre machos y hembras establecidas durante el desarrollo fetal por la acción organizadora de las hormonas sexuales.
Discrepancia homeostática: Diferencia entre el estado fisiológico actual del organismo y su nivel óptimo, cuya detección desencadena la puesta en marcha de motivos primarios.
Efecto activador: Efecto de las hormonas sexuales sobre el organismo maduro que actúa a lo largo de la vida de forma reversible y temporal, modificando la excitabilidad y activando la conducta sexual.
Efecto organizador: Efecto de las hormonas sexuales producido durante el periodo prenatal de carácter irreversible que influye en el desarrollo de los circuitos cerebrales y estructuras responsables de la conducta sexual.
Estímulos discriminativos: Estímulos ambientales que indican únicamente cuándo está o no disponible el refuerzo, aunque las conductas de ingesta, sueño o sexo pueden iniciarse sin su presencia.
Fenómeno de rebote: Efecto que ocurre tras la privación selectiva de una fase de sueño (como la Fase IV o MOR), consistente en un acceso más rápido y un incremento en el tiempo dedicado a dicha fase al dejar dormir al sujeto.
Glucosa: Azúcar simple utilizado por las células como combustible energético primario, cuyo descenso sanguíneo constituye una señal desencadenante del hambre a corto plazo.
Gónadas: Glándulas sexuales (ovarios en hembras y testículos en machos) responsables de la secreción de hormonas sexuales con efectos activadores sobre el sistema nervioso adulto.
Grelina: Hormona secretada por el estómago antes del horario habitual de comidas que aumenta la sensación de hambre y cuyo nivel decrece al iniciar la ingesta, actuando a corto plazo.
Hiperfagia: Ingesta excesiva y descontrolada de comida causada por lesiones en el hipotálamo ventromedial que deriva en el desarrollo de obesidad.
Hipotálamo Lateral (HL): Centro hipotalámico que induce la sensación de hambre y ayuda a regular el peso corporal en el punto de ajuste; su lesión experimental produce afagia y severa abstención de alimento.
Hipotálamo Ventromedial (HVM): Centro hipotalámico que deprime la sensación de hambre e interactúa con el páncreas; su lesión experimental provoca hiperfagia, ingesta excesiva y obesidad.
Hipotálamo Ventromedial en conducta sexual: Estructura del hipotálamo directamente implicada en la centralización del control cerebral de la conducta sexual femenina en especies animales como la rata.
Hipótesis glucostática: Teoría formulada por Mayer (1955) que explica la regulación a corto plazo de la alimentación, proponiendo que la señal para el hambre es la disminución del nivel de glucosa en sangre.
Hipótesis Lipostática: Teoría que explica la regulación de la alimentación a largo plazo y el mantenimiento del peso corporal, proponiendo la existencia de señales fisiológicas proporcionales a la cantidad de grasa almacenada.
Homeostasis: Mecanismo de autorregulación introducido por Cannon que permite al organismo mantener en niveles constantes el medio interno frente a desviaciones mediante un proceso dinámico.
Husos de sueño: Explosiones periódicas de actividad rápida y rítmica de las ondas cerebrales (12 a 14 Hz) características de la Fase II del sueño ligero.
Independencia del nivel hormonal: Fenómeno por el cual la respuesta y el deseo sexual en seres humanos muestran un elevado grado de autonomía respecto a las oscilaciones de las hormonas sexuales.
Insulina: Hormona secretada por el páncreas que regula la glucosa en sangre, incrementa la sensación de hambre y actúa como señal proporcional a la grasa almacenada a largo plazo.
Leptina: Hormona secretada por el tejido adiposo que informa al cerebro sobre las reservas energéticas y frena progresivamente el apetito, funcionando como señal de saciedad a largo plazo.
Líquido intersticial: Compartimento del fluido extracelular situado entre las células cuya hipertonía induce la salida de agua celular desencadenando la sed osmótica.
Líquido intravascular: Compartimento del fluido extracelular correspondiente al plasma sanguíneo cuya reducción origina la sed volémica.
Medio interno: Conjunto de condiciones fisiológicas y fluidos corporales cuya constancia y equilibrio dentro de una variabilidad determinada fue investigado inicialmente por Claude Bernard.
Motivos no regulatorios: Motivos en los que no existen mecanismos homeostáticos a corto plazo que regulen dicha actividad, como ocurre en el caso de la motivación sexual.
Motivos regulatorios: Motivos biológicos en los que intervienen mecanismos autorregulatorios homeostáticos a corto plazo para mantener el organismo en condiciones óptimas (hambre, sed y sueño).
Núcleo Paraventricular (NPV): Centro hipotalámico que participa junto a regiones de la corteza cerebral y la médula espinal en la regulación y control de la ingesta de alimentos.
Ondas delta: Ondas cerebrales lentas y grandes (inferiores a 3.5 Hz) que aparecen en las Fases III y IV del sueño, llegando a ocupar más del 50% del EEG en la Fase IV.
Palatabilidad: Valor hedónico de los alimentos determinado por su sabor, olor, textura y temperatura, el cual se ve alterado significativamente tras lesiones en el HVM.
Programa de refuerzo: Esquema experimental estructurado mediante el cual se administra comida tras la ejecución de la respuesta operante en animales previamente privados de alimento.
Punto de ajuste: Nivel de equilibrio en el que los factores que afectan al peso corporal se estabilizan mediante mecanismos homeostáticos de reserva energética.
Reflejos condicionados: Procedimiento clásico inaugurado por Pavlov en el que la comida se utiliza como estímulo incondicionado/reforzador para suscitar y condicionar respuestas fisiológicas.
Reforzador primario: Condición funcional que adquiere la comida para incrementar y mantener la tasa de respuesta en experimentos de laboratorio tras haber privado de alimento al animal.
Reloj circadiano: Marcador biológico interno que rige las modificaciones cíclicas del organismo y al que se vincula la secreción anticipatoria de la hormona grelina antes de las comidas.
Retroalimentación negativa: Sistema de corrección o «feedback negativo» que detecta discrepancias entre el estado actual y el óptimo, activando procesos autocorrectores en la dirección opuesta.
Sed osmótica: Estado de sed (denominado también osmométrico) que se produce cuando aumenta la concentración del líquido intersticial, lo que provoca la salida de agua del interior de las células reduciendo el volumen intracelular.
Sed volémica: Estado de sed (denominado también hipovolémico) que ocurre cuando disminuye el volumen del líquido intravascular o plasma sanguíneo, conllevando pérdida de agua y sodio y desencadenando un apetito de sal.
Sistema límbico y tronco encefálico: Estructuras cerebrales estrechamente relacionadas con el hipotálamo que intervienen activamente en la regulación común de las conductas motivadas innatas.
Sueño lento o NMOR: Tipo de sueño constituido por las fases I a IV caracterizado por sincronización en el EEG, movimientos oculares lentos o nulos, tono muscular moderado y función predominantemente restauradora física.
Sueño paradójico o MOR: Tipo de sueño caracterizado por desincronización en el EEG, movimientos oculares rápidos, atonía muscular, activación del sistema nervioso simpático y ensoñaciones de carácter perceptual y emocional.
Sueños en vigilia: Fenómeno perceptivo-cognitivo caracterizado por breves episodios de ensoñación mientras el sujeto permanece despierto tras varios días de privación continuada de sueño.
Tejido adiposo: Tejido biológico especializado en la reserva de grasa corporal cuya masa determina de forma proporcional los niveles circulantes de la hormona leptina.
Tiempo de reacción: Parámetro cognitivo que se incrementa considerablemente como resultado de la privación total de sueño durante la ejecución de diversas tareas.
Valor de incentivo: Propiedad motivacional basada en la expectativa del placer y la oportunidad de contacto sexual que actúa como determinante principal de la conducta sexual humana.
Variable independiente operativizada: Uso de la privación de alimento como condición experimental controlada para establecer un estado motivacional cuantificable en animales de laboratorio.
Vasopresina: Hormona antidiurética secretada por la neurohipófisis que controla la excreción de agua en los riñones, segregándose en niveles altos cuando el organismo está deshidratado para retener el agua.
Velocidad en operaciones matemáticas: Capacidad de procesamiento numérico que experimenta una disminución progresiva y clara debido a la falta total de descanso nocturno.
Contenido estructurado: Resumen técnico para examen + Lectura conceptual en tono cebra + Test de autoevaluación.
Imagina que tu cuerpo es un teatro de tercera categoría con una función que dura ochenta años sin pausas.
En el escenario están los actores: tu conciencia, tu ego y tus ganas de parecer alguien funcional.
Pero lo divertido pasa tras bambalinas.
Donde hay un equipo de regidores neuróticos y al borde del infarto: tu sistema nervioso y tu sistema endocrino, corriendo como pollos sin cabeza.
Su trabajo es una pesadilla.
Tienen que coordinar el catering de combustible, los tanques de agua, las luces del descanso y la escenografía romántica para que la obra no se cancele a mitad del primer acto.
En el centro del cuadro de mando está la mesa de mezclas: la homeostasis.
Cuando el actor principal decide correr un maratón o comerse tres pizzas de oferta, las agujas de la mesa de mezclas saltan al rojo.
Y ahí entra el pánico del regidor: la retroalimentación negativa.
Si la temperatura sube, el tipo tira de la palanca del sudor para enfriarte.
Si baja el azúcar, te mete un calambre de hambre para que devores lo que sea.
Todo el espectáculo depende de cuatro suministros vitales que mantienen a la tropa viva.
El problema es que el regidor jefe está a punto de colapsar, y hoy vas a ver qué pasa cuando la función se le va de las manos.
Bienvenidos a Diario de una Cebra.
Si es la primera vez que caes por aquí, tranquilo, no te has equivocado de canal.
Hoy soy un regidor de teatro desquiciado para explicar la teoría más infumable del temario sin que termines en coma.
En cada episodio adopto un disfraz y una metáfora diferente.
Hoy jugamos a esto: tu cuerpo es un teatro de tercera categoría.
Arriba, tu ego intenta actuar de manera profesional.
Abajo, en el sótano, tu sistema nervioso y tu sistema endocrino corren con un extintor en la mano.
A lo largo del episodio vamos a destripar los cuatro suministros que mantienen la obra en marcha y veremos la diferencia entre motivos innatos regulatorios y motivos innatos no regulatorios.
El hambre, la sed y el sueño son regulatorios. Buscan restablecer tu equilibrio interno para que no palméis tú o la función.
El sexo, en cambio, es no regulatorio.
Nadie muere por abstinencia a corto plazo, por mucho que algún dramático en tu entorno insista en lo contrario.
Si tienes altas capacidades, todo este caos igual te suena.
Ya deberías saber que Tu teatro no produce comedias sencillas.
Produce dramas a máxima intensidad.
En este episodio analizaremos los mandos del apetito, el hipotálamo lateral y el hipotálamo ventromedial.
Veremos si la sed que sientes es sed volémica o sed osmótica.
Pasaremos por el abismo del sueño NMOR y el sueño MOR, y entenderemos por qué tu libido no responde a la homeostasis, sino al puro incentivo.
Mi objetivo de hoy es, como siempre, que los estudiantes de la UNED aprobéis el examen de Motivación sin vomitar bilis sobre el libro.
Y que los adultos con el cerebro cableado de manera peculiar por un superavit de mielina, entendáis un poco mejor por qué vuestra maquinaria interna parece un rodaje de bajo presupuesto a punto de estallar. Eso no va a hacer que deje de serlo, pero conocer el manual de instrucciones, ayuda a manejarla
Aspectos Conductuales Comunes y Reguladores de los motivos innatos | Los Mandamientos del Regidor Biológico
Al principio, la psicología de la motivación era como un becario con una libreta.
En lugar de explicar cómo funcionaba la tramoya, se dedicaron a hacer listas infinitas de motivos.
Una lista ridícula de razones por las que la gente se mueve, sin ordenar ni priorizar nada.
Menos mal que alguien puso orden, separó el grano de la paja y diferenció entre motivos innatos y motivos adquiridos
- Los Motivos innatos, son las órdenes directas de la dirección. Vienen de fábrica y están ligadas a que no palmes tú ni palme la especie.
- Enfrente tenemos, los Motivos adquiridos. Estos son los caprichos aprendidos. Cosas como querer un coche más grande o acumular títulos universitarios que no le importan a nadie.
Para explicar cómo el regidor mantiene el teatro en pie, la psicología copió un concepto de la fisiología la Homeostasis, acuñado por Claude Bernard.
Pero quien lo metió de lleno en nuestro campo fue Walter B. Cannon.
Con esto , tenemos que la homeostasis no es un equilibrio estático.
Es un malabarismo dinámico. Si un actor empieza a sudar o a quedarse sin gasolina, salta un mecanismo de autocorrección.
Esto ocurre cuando el cuerpo recibe un Feedback negativo, o retroalimentación negativa.
Si la aguja se va a la derecha, el sistema mete un palancazo hacia la izquierda para borrar la diferencia entre lo que hay y lo que debería haber. Así de simple.
Para saber qué entra en el club de la supervivencia, un señor llamado Madsen puso cuatro filtros, que debemos conocer con el nombre técnico de Criterios de Madsen.
- El primero es el Criterio fisiológico: Significa que hay un motor biológico debajo del patio de butacas.
- El segundo es el Criterio comparativo-psicológico, que quiere decir que estas conductas determinan actos universales. Se ven en todas las culturas y en distintas especies.
- El tercero es el Criterio de señal, que viene fijado por señales innatas.
- Y el cuarto es el Criterio de supervivencia. Si este no se cumple, el teatro cierra y los actores van a la fosa.
Aplicando estos filtros, Madsen dejó la la larga lista inicial en hambre, sed, sueño, sexo, descanso, temperatura y un par más.
Ahora bien, comer, beber, dormir y copular parecen cosas muy distintas. Pero en la tramoya comparten casi todo.
Son Conductas propositivas.No son impulsos ciegos. Van dirigidas a metas concretas.
Además son Conductas no reflejas. No saltan como un martillazo en la rodilla. Son espontáneas, persistentes y pueden arrancar aunque no haya ningún estímulo fuera avisando de que hay premio disponible.
El regidor busca la comida o el agua explorando el entorno.
Todo esto se orquesta desde el hipotálamo y el sistema límbico, y acaba en la Conducta consumatoria.
Es decir, el momento de masticar, beber o copular.
Pero aquí viene el matiz donde podemos patinar. De estos motivos innatos, unos son motivos regulatorios y otro es un motivo no regulatorio
El hambre, la sed y el sueño son motivos regulatorios. Si falla el suministro a corto plazo, la función se acaba.
El sexo, en cambio, es un motivo no regulatorios, porque a corto plazo, por mucho que algunos lo penséis, no hay ningún mecanismo homeostático que te mate por no copular.
Nadie ha ido a urgencias por abstinencia del fin de semana. El sexo no regula tu equilibrio interno; garantiza que haya actores para la función del siglo que viene.
¿Ha quedado claro cómo la mesa de mezclas mantiene el show en marcha? Vamos a comprobarlo con un pequeño resumen
Las conductas de comer, beber, dormir y sexo son todas conductas propositivas. Orientadas a un objetivo.
¿Qué característica comparten también esas cuatro conductas? Las cuatro pueden iniciarse sin la presencia de estímulos discriminativos. Arrancan de forma espontánea.
Recuerda que los criterios de Madsen son 4: criterio fisiológico, criterio comparativo psicológico, criterio de señal y criterio de supervivencia
Y que todo esto se basa en la homeostasis, así que a corto plazo, el sexo se queda fuera y es un motivo no regulatorio
Hambre y Neurofisiología de la Ingesta | La Cocina del Teatro y sus Cuadros de Mando
Siguiendo con nuestro caos entre bambalinas, entramos de lleno en la cocina del teatro.
Si el espectáculo no recibe combustible, los actores se desploman en la escena culminante.
Para gestionar el catering de la tropa, la biología no se anda con chiquitas. Opera mediante dos mandos principales.
Las órdenes que inician el atracón se llaman Señales de hambre.
Y en la otra cara de la moneda tenemos las órdenes que te hacen soltar el tenedor, las Señales de saciedad.
El regidor utiliza una estrategia doble para que la función no se vaya a la mierda.
Para evitar el colapso inmediato en mitad del primer acto usa la Regulación a corto plazo. Esta busca mantener la glucosa a punto.
Frente a la cual opera la estrategia metabólica de la temporada entera, la Regulación a largo plazo. Esta se encarga de vigilar las reservas de grasa.
Todo esto orbita alrededor del nivel óptimo de reservas o Puntos de ajuste. Es la báscula ideal que la directiva del teatro quiere defender.
Para entender esto un poco mejor, debemos explicar el nivel de azúcar en la sangre.
Así que tiramos de la teoría de Mayer bautizada como Hipótesis glucostática.
Defiende que cuando cae la glucosa circulante, salta la alarma del hambre a corto plazo.
Y para el largo plazo tenemos la teoría metabólica conocida como Hipótesis lipostática. Esta ajusta el apetito según la grasa acumulada.
Aquí entran en juego los camareros hormonales.
No te confundas con la hormona pancreática: la encargada de empujar el azúcar a las células e incrementar el hambre es la Insulina.
Y su némesis oficial es el regulador pancreático denominado Glucagón.
Ambas se encargan de mover los nutrientes como piezas de ajedrez.
Pero hay dos hormonas más que juegan esta partida.
La hormona que el estómago segrega justo antes de tus horas habituales de comer para meterte prisa es la Grelina.
Y la señal enviada por el tejido adiposo para informar al cerebro de que los almacenes están llenos es la Leptina. La leptina frena el apetito y actúa como chivato de tus reservas a largo plazo.
Ahora bien, ¿quién maneja la mesa de mezclas en el cerebro?
La zona cerebral del apetito, el motor que induce el hambre es el Hipotálamo lateral o HL.
Y su contraparte que apaga la fiesta es el Hipotálamo ventromedial o HVM.
En los experimentos de laboratorio se vio claro lo absurdo del sistema.
Si destruyes el camarero del hipotálamo lateral, el que induce el hambre, el animal sufre la supresión severa de la ingesta o Afagia. Deja de comer hasta morir.
Si destruyes el Hipotálamo Ventro Medial la consecuencia es la ingesta descontrolada conocida como Hiperfagia. El animal engulle sin límite hacia la obesidad.
Pero además de estas consecuencias lógicas y directas de que quedarte sin acelerador o sin freno, también se altera el valor hedónico del estímulo.
La lesión del Hipotálamo Ventro Medial altera de forma drástica el placer gustativo o Palatabilidad. Lo rico sabe a gloria y lo malo a veneno puro.
Y no te olvides del tercer centro en discordia: la estructura hipotalámica llamada Núcleo paraventricular o NPV. Históricamente fue el gran olvidado, pero los últimos avances en neurociencia han demostrado que su misión es mantener un control inhibitorio de la ingesta, es decir, que no nos pasemos el día comiendo. Si se lesiona, también produce Hiperfagia, ya que desaparece nuestra inhibición natural de no comer y porque impide que se procesen la órdenes de saciedad.
¿Has retenido cómo se coordina la cocina de nuestro teatro? Vamos a repasar un poco para dejarlo cerrado.
La hipótesis glucostática explica la regulación a corto plazo, la lipostática a largo plazo. Si atendemos a los efectos neurofisiológicos, la lesión en el hipotálamo Ventral Medial, altera la palatabilidad de los alimentos. Las lesiones en el hipotálamo lateral conduce a que desaparezcan las ganas de comer o a afagia. Y recuerda que la leptina es la que se encarga de informar sobre el estado de esas reservas adiposas que siempre se depositan donde más entorpecen la operación bikini
Aprendizaje y Entorno en la conducta de comer | Menús Envenenados y Festines de Camerino
Pero en la cocina de nuestro teatro, no todo es biología. Si solo fuera biología, comeriamos cualquier cosa con tal de saciar el hambre. Y comer cualquier cosa es sinónimo de final trágico en este teatro.
Tu regidor interno tiene memoria y aprende rápido qué platos le sientan bien a la tropa y cuáles mandan al elenco entero directo a urgencias.
De entrada venimos con una configuración de fábrica muy básica.
Lo dulce y lo salado nos vuelve locos porque garantiza combustible rápido.
Lo amargo y lo ácido nos hace arrugar la cara.
Este aprendizaje de sabores según sus consecuencias digestivas se llama Preferencias condicionadas.
Si comiste algo de pequeño y te aportó nutrientes sin matarte, tu cerebro lo marca automáticamente
como premio.
Pero hay un nivel de defensa biológica todavía más primario. Los Receptores del sabor amargo.
Los investigadores Lee y Cohen demostraron que estas papilas no solo evitan que tragues plantas venenosas.
Funcionan como auténticos centinelas del sistema inmunitario contra las bacterias.
Pero, aun así, ¿qué pasa cuando el catering está en mal estado?. Si un sabor neutro te provoca náuseas horas después, desarrollas una repulsión fulminante llamada Aversión condicionada al sabor.
Los padres de este clásico experimento con ratas, agua azucarada e inyecciones de cloruro de litio fueron García y Koelling.
Comprobaron que con una sola experiencia negativa el rechazo es instantáneo y duradero. Una mala noche tras comer ostras en mal estado y tu regidor tacha el marisco del menú para el resto de tu vida.
Si como yo, empiezas las cosas al revés que la gente normal, seguro que ya has recordado, que este es el aprendizaje de un único ensayo. Esto lo aprendes de una sola vez. Más que nada, porque si tu cuerpo tuviera que probar un veneno más de una vez para aprenderlo, no te habrías reproducido porque estarías criando malvas. Y si no te suena de nada, tranquilo que lo verás en el segundo cuatrimestre con la emoción del asco y el condicionamiento aversivo en emoción y aprendizaje respectivamente.
Dejemos los traumas digestivos y entremos en la glotonería.
El valor hedónico de un plato según su olor, textura, color y temperatura se llama Palatabilidad.
Unas patatas fritas crujientes en el camerino te entran por los ojos aunque estés lleno.
Pero si el servicio de catering solo sirve bocadillos de atún durante el mes que dura la gira, aparece un fenómeno curioso: la saciedad sensorial específica.
Nos cansamos de comer siempre lo mismo. Nos aburre.
Rolls en 1982 demostró que la cantidad y variedad de alimentos estimula las ganas de comer. Y Hortsmann en 2017 confirmó que consumir un único alimento reduce su valor motivacional.
La única excepción universal a esta regla, por si no has caído, es el pan. Como se suele comer como acompañamiento neutro de otros, podríamos decir que queda enmascarado
Para rematar el cuadro, el regidor sucumbe a la presión de la tribu.
Redd y De Castro, demostraron que cuando comes acompañado por otros actores en el buffet tras la función, la ingesta de comida se incrementa hasta un sesenta por ciento.
Da igual que no tengas hambre biológica. Si la compañía traga, tú tragas.
¿Por qué terminas comiendo más en una cena de empresa que a solas en tu cocina? Porque la conducta de comer no la regula únicamente la glucosa del organismo, sino la palatabilidad de la mesa, la variedad del buffet y la presión social de tus compañeros.
La conducta de beber | Sed, Hormonas e Inundaciones
Pero los actores no solo comen. También se deshidratan bajo los focos. Y si la cocina era un caos, la fontanería del teatro es directamente una bomba de relojería. Te mueres antes de sed que de hambre, así que el regidor vigila las cañerías con pánico absoluto.
El estado motivacional que salta cuando el agua cae por debajo de su nivel óptimo se llama Sed primaria o sed biológica.
Ocurre exactamente cuando disminuye el volumen o la concentración de los fluidos corporales.
Para evitar el desastre, el fontanero lleva una libreta con las pérdidas por sudor y las ganancias por barra libre, el balance hídrico.
El agua del teatro está repartida en dos grandes zonas.
Dos terceras partes del agua están dentro de las células, en el Líquido intracelular.
La tercera parte restante está obviamente fuera, en el Líquido extracelular.
El líquido extracelular se divide en tres charcos.
El charco de los pasillos entre habitaciones, que es el Fluido intersticial.
La tubería general que es el plasma sanguíneo con el Fluido intravascular.
Y el fluido cefalorraquídeo.
En condiciones normales, el agua no entra ni sale a lo loco de las células.
Homeostásicamente hablando, la concentración a ambos lados de la membrana es idéntica, lo que recibe el nombre de stado de Isotonía.
Pero te atiborras con los frutos secos con sal en el camerino, la concentración fuera se dispara.
El líquido extracelular se vuelve más denso y entramos en Hipertonía.
El agua sale de las células para compensar y las seca.
Si pasa lo contrario y el exterior se diluye, salta la Hipotonía.
Y el agua entra a presión en la célula hasta recuperar el equilibrio homeostático.
Para arreglar estos desajustes, el regidor dispone de dos alarmas diferentes. La primera alarma les encanta para los exámenes: la sed que salta cuando baja el volumen del plasma en las mangueras principales es la Sed volémica o hipovolémica.
Ocurre única y exclusivamente cuando disminuye el volumen intravascular.
Perder sangre o sudar a mares te resta agua y sodio.
Por eso la sed volémica desencadena un deseo insaciable de tragar sal.
Cuando lo que cambia es la concentración de sal en los pasillos y las células sueltan agua, hablamos de sed osmótica u osmométrica.
Aquí las células pierden volumen interno.
Para controlar las fugas por el desagüe urinario, el fontanero usa dos llaves de paso hormonales.
Segregada por las glándulas suprarrenales para retener sodio en los riñones tenemos la Aldosterona.
Y segregada por la neurohipófisis cuando estás deshidratado para cerrar el grifo urinario actúa la hormona antidiurética o Vasopresina.
Si hay mucha agua, la vasopresina no se segrega y meas el sobrante. Así de simple.
Por último, no dejas de beber cuando tus células se han rehidratado.
Eso tardaría cuarenta minutos y terminarías reventado como un globo.
Hay un freno anticipatorio: los receptores del hígado y el duodeno envían la señal de Saciedad hídrica.
Así puedes cortas la ingesta mucho antes de restaurar el déficit.
Y como no somos ratas, la conducta de beber también se guía por la experiencia.
El hábito social de beber agua o cerveza durante la comida sin tener déficit biológico es una Ingesta anticipatoria.
Aprendemos a beber para evitar la sed futura.
¿Entiendes ahora por qué te apetecen patatas saladas en el bar cuando pides la segunda caña?
Porque la pérdida de volumen intravascular dispara tu sed volémica para exigir agua y sodio antes de que las mangueras de tu cuerpo se queden sin presión.
A primera vista suena extraño, pero debemos recordar que el alcohol inhibe la secrección de vasopresina, así que vas al baño a mear. Esto disminuye el fluido intravascular. Sin vasopresina que corte el tema, segregas aldosterona que es la encargada de retener el sodio. Y como necesitas ese sodio, tu cuerpo pide cosas saladas
Fases, Tipos, Funciones y Privación del Sueño | Mantenimiento Nocturno y Guionistas Desquiciados
Pero no todo es comer y beber.
Cuando el telón cae y las luces del escenario se apagan, la función no se termina.
Empieza el turno de noche.
El equipo de mantenimiento entra a reparar las tarimas rotas, limpiar el vómito de los actores y reorganizar el libreto para el día siguiente.
Este control del ciclo del sueño proviene de los Ritmos circadianos.
Un ajuste diario de veinticuatro horas guiado por la luz.
Esto en condiciones normales, pero hay otro indicador: el segundo factor clave es el Tiempo transcurrido sin dormir. El mecanismo homeostático puro. Cuanto más tiempo llevas despierto, más basura hay en el plató y más urgente es el barrido.
Para medir lo qué pasa en el sótano mientras duermes, usamos nuestro querido EEG. El electroencefalograma que mide las chispas cerebrales en directo.
Por esas mediciones, sabemos que la noche se divide en cinco actos.
Arrancamos con la Fase I. El adormecimiento ligero. Marcada por las Ondas theta. Frecuencias lentas de baja amplitud.
Aquí la gente aún oye el murmullo de la calle, se mueve despacio y responde si le gritas. Es un descanso inútil.
Pasamos a la Fase II. El sueño ligero.
La actividad cerebral se frena.
Es la primera fase donde destacan los Husos de sueño. Explosiones rápidas de actividad. Junto a los Complejos K. Ondas puntiagudas espontáneas.
Aquí el sistema nervioso le pone candado a las puertas y bloquea la entrada de información sensorial para que no te despiertes con cualquier susurro.
Después cambiamos de marcha y entramos en la Fase III. La transición al descanso profundo.
Dominada por las Ondas delta. Lentas, grandes e inferiores a tres hertzios, ocupando entre el veinte y el cincuenta por ciento del registro del electroencefalograma
La cima del descanso es la Fase IV. La reparación profunda.
Las ondas delta superan el cincuenta por ciento.
Aquí los carpinteros arreglan el cuerpo a martillazos. Es la fase del sonambulismo y donde si te despiertan, no sabes ni en qué siglo vives.
Y de pronto, estalla la locura: llegamos al Sueño MOR. La fase paradójica.
Descubierto en mil novecientos cincuenta y tres por Aserinsky y Kleitman. Los pioneros del sueño.
El cerebro empieza a emitir ondas calcadas a las de estar despierto.
La mirada baila tras los párpados a toda velocidad.
Pero para evitar que el actor actúe sus pesadillas y destroce el escenario, el cerebro activa un seguro, provocando la Atonía muscular.
Parálisis total del cuerpo salvo los ojos, por si las moscas y el tórax para respirar.
Todo esto divide la noche en dos grandes familias.
Las cuatro primeras fases forman el Sueño NMOR. El sueño de ondas lentas, dominado por el sistema parasimpático para ahorrar energía.
La quinta fase es el sueño paradójico, controlado por el sistema simpático.
Sus reglas surrealistas las definió Hobson. El teórico de las ensoñaciones.
Imágenes discontinuas, emocionales y sin control voluntario donde la amígdala echa humo.
¿Para qué sirve este circo?
Principalmente tiene dos funciones, la restauradora y la adaptativa.
La Función restauradora se encarga de reparar el desgaste físico en la fase lenta y reprogramar la mente en la fase MOR.
Y la Función adaptativa, por si ya no recuerdas cuando vivíamos en cuevas, para lograr la inmovilidad pura que impide ser devorado por depredadores en la oscuridad.
Esto se ha probado en el laboratorio por Hu y sus colaboradores.
El estudio de fotos emotivas comprobó que dormir consolida el recuerdo de escenas impactantes pero pasa de los objetos neutros.
Posteriormente Payne y su equipo se preguntaron si unos detalles eran más recordados que otros y demostraron que el sueño fija los detalles emocionales del primer plano.
Wilhem y sus colaboradores defendieron que el cerebro evalúa los recuerdos durante el sueño y retiene los que considera más importantes. Así comprobaron que si le dices a un sujeto que le vas a examinar al día siguiente, su cerebro dispara el sueño MOR para fijar el temario a fuego. Todo esto porque nuestra querida amígdala recuerda que mañana hay examen y llama a su colega el hipocampo para que espabile e incremente las reservas de conocimiento
Y para terminar de dormir, vamos a ver qué pasa si saboteas al equipo de limpieza
Sufrir Privación total de sueño provoca torpeza psicomotora, fallos de atención y un aumento drástico del tiempo de reacción.
Si optas por molestar solo en un momento concreto mediante la Privación selectiva de sueño, despertando al sujeto con ruidos cada vez que asoma la cabeza en la fase IV o en la fase MOR, saltará la venganza del cuerpo. Se genera el Fenómeno de rebote.
Así que, en cuanto dejas dormir al sujeto, su cerebro se tira de cabeza a recuperar la fase robada pasando más tiempo en ella.
Motivación Sexual, Hormonas, Aprendizaje y factores socioculturales | La Escena Romántica y sus Guionistas
Llegamos al último gran suministro de nuestro teatro de tercera categoría. Tras pasar la noche limpiando el plató, el regidor desempolva el foco rojo para la escena del romance.
Pero aquí cambia la lógica por completo.
A diferencia del hambre, la sed o el sueño, el sexo es un Motivo no regulatorio.
Si el catering falla o la fontanería se rompe, el teatro colapsa en días.
Pero si cancelas el romance del guion durante un fin de semana, ningún actor cae redondo al foso.
No hay un mecanismo homeostático a corto plazo que te ponga una multa biológica por abstinencia.
Ahora bien, recuerda que si nadie copula entre bambalinas, la gira se acaba en cincuenta años por falta de reparto.
El sexo no busca equilibrar tus constantes internas; busca la Supervivencia de la especie.
Es un reforzador colosal no autolimitado por la homeostasis.
Para encender la mecha de esta función intervienen unos mensajeros químicos, las Hormonas sexuales, secretadas por las gónadas, estas sustancias modifican el cableado del teatro mediante dos mecanismos.
Por un lado el Efecto organizador. Ocurre exclusivamente en la etapa prenatal. Es irreversible y diseña la estructura del cerebro y la anatomía del actor antes de salir de fábrica.
El segundo mecanismo de las hormonas sexuales es el Efecto activador.
Este actúa en la edad adulta de forma reversible y temporal. Enciende los focos del deseo sobre el cerebro cuando el ambiente acompaña y la hormona circula por la sangre.
A nivel de bastidores, ¿quién maneja la consola?
Resulta que el cuadro de mando central es el control hipotalámico del sexo.
En animales como las ratas hembra, el núcleo ventromedial del hipotálamo es la clave del asunto.
Sin embargo, la ejecución física de la escena, la conducta consumatoria, depende del cableado inferior que recorre la Médula espinal.
En los seres humanos la cosa se complica.
La evolución nos ha regalado autonomía frente a los ciclos hormonales. No necesitamos estar en celo para querer fiesta.
En nuestra especie intervienen las plantas superiores de la corteza, que para eso se supone que nos las puso la evolución, en especial el Lóbulo temporal.
Aquí la imaginación, las fantasías y las expectativas de placer mandan más que cualquier análisis de sangre.
Además, el guion se reescribe constantemente mediante el Aprendizaje asociativo.
Cualquier estímulo neutro puede convertirse en un potente disparador si se combina bien.
Los investigadores Fillion y Blass criaron ratas macho expuestas al olor de limón durante la lactancia. Aprovechemos para repasar este gran ejemplo de condicionamiento clásico asociativo.
Durante la lactancia, el contacto maternal, el calor y la leche actúan como estímulos incondicionados produciendo de manera innata un nivel de bienestar fisiológico.
Al asociar un estímulo neutro como el olor a limón, con un estímulo incondicionado, convertimos el neutro en estímulo condicionado.
Al repetir el emparejamiento, el aroma de limón se asocia a las sensaciones placenteras de la lactancia.
Como resultado, de adultas, esas pobres ratas eyaculaban mucho más rápido si las hembras olían a cítrico.
Con esto vemos como el motivo innato del sexo se ve modulado por la experiencia temprana y el condicionamiento clásico.
Por su parte, la famosa pareja de científicos Harlow y Harlow, demostraron que los monos criados en aislamiento total mantenían el impulso biológico, pero no sabían cómo ejecutar la conducta sexual porque nunca la habían aprendido.
¿Y qué ocurre en humanos? Rachman logró que un grupo de voluntarios masculinos se excitara al ver unas botas negras de mujer tras presentarlas repetidamente junto a fotografías de desnudos.
Para cerrar el cuadro, la obra debe pasar por la censura local.
Los gactores sociales y culturales del sexo actuan como moduladores externos de la conducta
La familia, la religión y la época dictan qué escenas se aplauden, cuáles provocan abucheos y cuáles deben representarse estrictamente tras las cortinas del ámbito privado.
Recapitulación | Resumen de la Tramoya Biológica
Y despues de eta fiesta medieval de comer, beber, dormir y consumar, vamos a hacer resumen antes de bajar el telón
La diferencia fundamental que te van a exigir en la plantilla es distinguir entre Motivos regulatorios y no regulatorios.
El hambre, la sed y el sueño son regulatorios. Si la mesa de mezclas de la homeostasis no aplica un chispazo de retroalimentación negativa, el actor cae muerto al escenario en mitad de la función.
El sexo, en cambio, es no regulatorio. Es un reforzador no autolimitado que no busca equilibrar tus constantes internas a corto plazo, sino asegurar que haya cantera para la obra del siglo que viene.
En cuanto al hambre, apunta la regla de oro: la hipótesis glucostática tira de grelina para avisar de que falta bocadillo a corto plazo.
La hipótesis lipostática usa leptina para vigilar las reservas de grasa a largo plazo.
Si el regidor se carga el hipotálamo lateral sufres afagia y te mueres de hambre.
Si destroza el hipotálamo ventromedial sufres hiperfagia y devoras hasta los vestidos de la soprano.
Y en mitad de todo el Núcleo paraventricular que se encarga de controlar y de que no estés continuamente zampando
Si pierdes agua en las mangueras vasculares sufres sed volémica y tu cuerpo te exige sal a gritos. Si se secan las células por dentro sufres sed osmótica.
En el parón de mantenimiento en la oscuridad, la limpieza se divide entre la fase NMOR, dedicada a remendar la madera del escenario, y la fase MOR, con su atonía muscular y su torbellino paradójico para reprogramar la memoria emocional.
Las hormonas sexuales tienen un efecto organizador prenatal que diseña la arquitectura del teatro, y un efecto activador en adultos que enciende el deseo cuando la cosa promete.
¿Por qué es crucial entender esta pesadilla de la tramoya biológica ordinaria?
Porque solo cuando comprendes cómo el cuerpo evita el colapso en un teatro estándar estarás listo para ver qué ocurre cuando la directiva le entrega el cuadro de mandos a la intensidad desbordante de un cerebro de altas capacidades
La Mesa de Control Hipersensible | Altas Capacidades
Si tienes altas capacidades, déjame aclararte lo qué pasa en tu teatro.
Por mucho que te lo digan, o lo puedan creer desde fuera, no tienes un cerebro superior ni una supercomputadora.
Lo que tienes es una mesa de mezclas defectuosa donde los potenciómetros son infinitamente más sensibles que los de un teatro estándar.
En un cuerpo común, una pequeña caída de glucosa o una hora menos de descanso provocan un suspiro del regidor.
En tu caso, la consola de mandos detecta ese desfase milimétrico y entra en pánico.
En caso de Feedback negativo, en tu cerebro, ese sistema autocorrector no mete un suave toque de volante.
Da un volantazo salvaje.
Una pequeña desviación del equilibrio no genera una respuesta proporcional. Genera una reacción desmedida que sacude la función entera.
Tu hipotálamo Lateral, cuando el nivel de azúcar baja un poco en tu sangre, no susurra que va siendo hora de picar algo.
Tu centro del hambre salta como un sireno en llamas.
La grelina sube y tu cuerpo interpreta que estás al borde del colapso digestivo. No sientes un rugido de tripas normal. Sientes irritabilidad extrema, incapacidad para concentrarte y un bloqueo ejecutivo que te impide decidir si quieres comer fruta o quemar la oficina.
Entiende que no eres insoportable por capricho. Es tu biología reaccionando como si el teatro se estuviera incendiando.
Lo mismo ocurre con la fontanería y la dichosa sed volémica.
Un adulto neurotípico nota que le falta agua en el plasma y busca un grifo.
Tú notas que baja la presión intravascular y experimentas sobrecarga sensorial, dolor de cabeza o niebla mental antes de registrar la sensación consciente de sed. Tu regidor de tuberías no envía una señal limpia. Envía una alarma de desalojo.
Y el verdadero desastre, ya lo sabes llega en el turno de noche, en sueño MOR.
Tu cerebro absorbe una cantidad absurda de datos durante el día. La textura de la ropa, el tono de voz de tu jefe, tres libros que leíste por encima y el zumbido del fluorescente.
Si te privan de la fase paradójica del sueño, tu amígdala no logra procesar ese exceso de equipaje emocional.
Así que mañana no te despertarás cansado. Te despertarás con el sistema inmunitario por los suelos, incapaz de filtrar el ruido del mundo y al borde del colapso nervioso.
¿Y qué pasa con el último motivo innato? ¿Con ese motivo innato no regulatorio que tiene por objetivo perpetuar la especie?
Pues lo dejo a la imaginación de cada uno, con un pequeño apunte: se trata de un cerebro que capta más información de lo habitual, que retiene una mayor cantidad de esa información que capta y que, por obra y gracias de la mielina, establece conexiones entre áreas de su cerebro que, normotípicamente hablando, no suelen estar conectadas. Ahí lo dejo.
Ahora mira el reflejo opaco en la pantalla del ordenador.
La taza de café frío lleva cuatro horas acumulando una película gris de grasa en la superficie, mientras la luz del techo emite un zumbido eléctrico que te perfora la sien.
Sientes la boca pastosa y la garganta acartonada.
Es la sed osmótica acumulada tras horas ignorando a tu propio cuerpo, esa sequedad visceral que salta mientras tu hipotálamo ventromedial intenta convencerte de que la jornada ya ha terminado.
Tu biología es una trinchera arrasada.
Has pasado doce horas ejecutando conductas propositivas para parecer alguien funcional.
Un actor disciplinado repitiendo un libreto social que jamás elegiste, fingiendo que la mesa de mezclas de tu cerebro encaja con la mediocridad del entorno.
Estás molido.
Tus párpados pesan con el plomo de una fase NMOR que llevas días aplazando.
En tu interior, la amígdala vibra como un motor de combustión desajustado, esperando desesperadamente el desembarco del sueño MOR para intentar triturar toda la chatarra emocional que has tragado desde la primera reunión de la mañana.
Mañana volverás a tirar del efecto activador de tus máscaras.
Mañana volverás a fingir que el teatro te pertenece.
Te levantas de la silla. Las rodillas te crujen en el silencio. Abres la puerta y sales a la calle desierta.
El aire helado de la madrugada te golpea la cara como un latigazo.
Respiras hondo y el vaho blanco se disuelve en la oscuridad. Miras tus manos bajo la amarillenta y sucia luz de la farola.
La función se acaba. Tu ritmo circadiano sigue su cuenta atrás imperdonable y no va a negociar ninguna prórroga con tu ego.
Te vas a morir. Es una certeza matemática pura, fría e inevitable.
Y estás tirando tus pocos años de lucidez intentando forzar una homeostasis imposible para complacer a un patio de butacas que ni siquiera te está mirando.
Deja de pedir perdón por tu intensidad. Deja de mutilar tu maquinaria para encajar en ese molde diseñado para mentes que adoran el estándar.
Antes de que los focos de tu teatro se apaguen para siempre, entra en diariodeunacebra.com. Es el refugio donde nos quitamos el disfraz, destripamos el tratado del alma sin anestesia y aprendemos a sostener el caos antes de que se nos pase la vida actuando para una sala vacía.
Apaga la luz del camerino y vete a dormir.
Si te quedan ganas nos vemos en el próximo capitulo. El de los motivos adquiridos, que veremos como funcionan en una Tech-Company de Rivas-Vaciamadrid, una startup tecnológica absurda («CryptoGatos Inc.»), donde los programadores, jefes de producto y fundadores se mueven por ambiciones aprendidas, luchas de poder por el aire acondicionado, necesidad desesperada de afecto en el canal de Slack y la búsqueda mística de autorrealización laboral.















